LA LEY METAFISICA DE CAUSA Y EFECTO……
junio 29, 2009 by LUNA
Filed under Metafísica
La ley física nos dice que a toda acción le sigue una reacción y la ley metafísica nos dice lo mismo: que a toda causa le sigue un efecto.
Nada sucede por casualidad.
La palabra casualidad solo encierra la ignorancia de la Ley de Causa y Efecto.
Existe una solución de continuidad entre todos los acontecimientos precedentes, consecuentes y subsecuentes.
Hay siempre una relación entre todo lo que ha ocurrido y lo que seguirá ocurriendo.
Así como una persona tiene 2 padres, 4 abuelos, 8 bisabuelos, 16 tatarabuelos y siguiendo para atrás al cabo de 50 generaciones, el número de antecesores se elevaría a millones, de la misma manera, ocurre con las causas subyacentes detrás de todos los efectos.
A partir del conocimiento de esta ley, esa incomprensible fuerza llamada azar, ha sido abolida por la razón.
Como hemos visto en Ley del Mentalismo, con nuestros pensamientos estamos generando causas a las cuales les seguirán sus efectos.
A través de la Ley de la Generación creamos con nuestra mente pensamientos positivos o negativos, que generarán causas positivas o negativas, creando efectos positivos o negativos en nuestras vidas y entorno físico, emocional y mental. Lo que sembremos (causas), cosecharemos (efectos).
El maestro Jesús nos dijo: por tus palabras serás condenado o justificado. Sabemos que las palabras son producto de los pensamientos y decretan la precipitación material al mundo de las formas, creando causas a las cuales les seguirán efectos de la misma naturaleza.
Si sembramos una semilla de maíz, saldrá una planta que, luego de su fruto, nos dará cientos de semillas de maíz. Por lo tanto, el dulce maestro Jesús nos decía: lo que sembréis, cosechareis al ciento por uno.
A toda causa le sigue un efecto del mismo signo.
Si sembramos maíz, cosecharemos maíz, no trigo.
Esto es elemental y bien conocido por todos nosotros en el plano físico. De la misma manera, en los planos superiores como el mental y el emocional se suceden los efectos generados por causas mentales y emocionales.
Un pensamiento de paz cosechará cientos de estados de paz.
De igual forma, un pensamiento de odio, cosechará cientos de odio.
Conocer a fondo esta ley, nos protegerá de nosotros mismos, puesto que somos los generadores de nuestro destino.
(Conny Mendez)
LA LEY METAFISICA DE CORRESPONDENCIA :
junio 29, 2009 by LUNA
Filed under Metafísica
COMO ES ABAJO ES ARRIBA
Como dije al comienzo, mi empeño es el poner en los términos más sencillos (a la altura de un ser mayor de diez años y de inteligencia corriente) el significado de los tratados metafísicos, filosóficos, psicológicos y de simbología religiosa, tan obscura para la mayoría y por lo tanto prohibitivos y desperdiciados en su totalidad, a pesar de que son un tesoro inapreciable; y nada de lo que estoy exponiendo aquí es nuevo. Todo está dicho, descubierto y enseñado desde los tiempos más remotos. Sólo está ignorado o mal comprendido.
En cualquier tratado de Biología encontrarás expuesto, en términos técnicos, lo que ahora te voy a describir en palabras “de a centavo”. Cuando tú frunces el ceño y amarras la cara, se opera una reacción en la médula cerebral, que baja junto con el fluido de la columna, se infiltra en el hígado después de haber pasado hasta allí por medio de un proceso, que llaman “de osmosis”. Una vez que ha entrado en el hígado transforma la colesterina en bilis; la bilis altera el humor poniéndote amargo, y ese mal humor te hace amarrar la cara y fruncir el ceño. Es un círculo vicioso que te mantiene en el clima “infernal”, en el cual el mal se encuentra a sus anchas, se alimenta y crece y atrae todo lo de su clase que esté flotando por ahí.
Ahora invirtamos el proceso para ver lo que pasa. Al sentirte con el ceño fruncido y la cara amarrada, o al pasar por un espejo y constatar tu expresión, oblígate a sonreír y a relajar esos músculos apretados. Se lo debes a tu salud y a tu alma. Inmediatamente se transforma el fluido cerebro-espinal. Cuando llega al hígado actúa como un baño de gracia. Te sientes bien, alegre, respiras profundo, se te endulza la expresión. Estás en el clima celestial. Allí no prospera el mal. Huye de él. Allí no ocurre sino lo bueno. Tú escoges. ¿Vives en el cielo o en el infierno?
“Como es arriba es abajo; como es abajo es arriba”. Así lo dijo Hermes, para explicar la Segunda Ley de la Creación, que se llama Principio de Correspondencia. Para nuestros propósitos basta el ejemplo que te di en los dos párrafos anteriores. Verás que el cuerpo y el espíritu se complementan. Tienen que andar juntos y actuar conjuntamente. No podemos divorciarlos. Si el ser humano está feliz, está sirviendo al Ser Divino. Si el hombre está infeliz se aparta del Ser Divino y por lo tanto no está sirviendo a Dios, ya que el Ser Divino de cada hombre es una célula de Dios, o sea, el Hijo de Dios.
(Conny Méndez)
¿QUE PASA DENTRO DE NUESTRO CUERPO ?
junio 29, 2009 by LUNA
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Absorbemos todo lo que necesita nuestro organismo para vivir mediante nuestros pulmones, sistema digestivo y nuestra piel. Poseer un sistema digestivo resistente es esencial para sentirse bien y para extraer sin descanso el combustible y los nutrientes procedentes de los alimentos que ingerimos.
También ingerimos una gran cantidad de substancias perjudiciales que minan nuestra salud. La comida basura, líquidos inadecuados y de escasa calidad, la contaminación, el estrés y el alcohol afectan a la eficacia del sistema digestivo.
Si el sistema digestivo no funciona en forma adecuada, el resto del cuerpo sufre, ya que casi todos los nutrientes que necesitamos se obtienen de los alimentos y bebidas que ingerimos. Algunos de los factores que afectan las funciones digestivas, y por consiguiente a la salud, son:
• Una dieta de escasa calidad, con carencia de frutas y verduras frescas, y exceso de azúcares y grasas saturadas.
• Comer en estado de estrés/nervios/enfado.
• Hacer comidas irregulares o saltarse las comidas.
• Comer menos de cuatro horas antes de irse a la cama.
• Masticar poco los alimentos, comer demasiado deprisa.
• Falta de fibra.
• Falta de bacterias “buenas” en el intestino (Flora intestinal).
• Falta de jugos gástricos en el estómago.
• Falta de enzimas digestivas.
Por lo tanto, tu bienestar depende de lo que comes, cuándo lo comes, cómo lo comes, de la ingesta de líquidos y de lo bien que se absorben los alimentos. Incorporando UNA BUENA DIETA a nuestro organismo, logramos consumir la mejor calidad de nutrientes, sin deficiencias ni excesos, normalizando no sólo nuestro sistema digestivo, sino todos los procesos de nuestro organismo en general.
EL ELEFANTE ENTERO….
junio 29, 2009 by LUNA
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En todos los juicios que yo hago sobre ti, hay un juicio sobre mí mismo… Y ambos son igualmente ciertos o falsos. Mientras piense que yo estoy en posesión de la verdad y tú no lo estás, crearé separación, desigualdad y estableceré las bases para que el sufrimiento se instale en mi vida. Lo mismo ocurre si pienso que tú posees la verdad y yo no.
La realidad es que ambos poseemos una parte de la verdad y una parte de ilusión. Los dos miramos al mismo elefante, pero tú ves la cola y yo veo el tronco. Cuando se mira por separado, la cola y el tronco parecen que no tienen nada en común. Sólo cuando se ve la totalidad del elefante es cuando la cola y el tronco unidos, cobran sentido. No importa cuanto me esfuerce, me es imposible ver el significado de tu parte. La cola no comprende ni el porqué, ni la razón del tronco. La única forma en la que admitiré tu experiencia es aceptarla como cierta, de la misma manera que acepto la mía como tal.
Debo dar la misma credibilidad a tus percepciones que a las mías. Hasta que no establezcamos esta igualdad, la semilla del conflicto permanecerá entre nosotros. No es necesario que diga que tú tienes razón y que yo estoy equivocado. No necesito reemplazar mi verdad por la tuya, o vivir mi vida según tus premisas. Ni tampoco es preciso que diga que tú estás equivocado y que insista en que debes vivir tu vida según mis condiciones. Estas exigencias provienen de la inseguridad y de la falsa creencia de que, para amarnos los unos a los otros, debemos estar de acuerdo. No es cierto.
Para amarte debo aceptarte tal y como eres. Es lo único que debo hacer. ¡Pero eso es mucho! Aceptarte a ti tal y como eres, es una proposición tan profunda, como aceptarme a mí mismo tal y como soy. Es una tarea formidable, dada mi poca experiencia en este campo.
Permitir que tengas tu experiencia es el principio. Aprendo a respetar lo que piensas y sientes incluso cuando no me gusta o no estoy de acuerdo con ello. Incluso aunque me disguste.
En lugar de hacerte responsable del dolor que siento en relación a ti, aprendo a enfrentarme a mi propio dolor. Mi reacción a tu experiencia -positiva o negativa- me proporciona información sobre mí mismo.
El compromiso conmigo mismo y contigo es trabajar con mi propio dolor, no responsabilizarte a ti de él.
Sólo cuando te devuelva el don de tu propia experiencia, sin imponerte mis propios pensamientos y sentimientos sobre ella, te amaré sin condiciones.
Cuando acepte tu experiencia tal cual es, sin sentir la necesidad de cambiarla, te respetaré y te trataré como a un ser espiritual.
Mis pensamientos y sentimientos tienen importancia en sí mismos, pero no como comentarios o acusaciones a tu experiencia. Al comunicar lo que pienso o siento sin hacerte responsable de mis pensamientos y sentimientos, acepto mi propia experiencia y permito que tú tengas la tuya.
En las relaciones, al igual que en la conciencia, las dos caras de la moneda deben ser aceptadas como iguales. Una persona no superará el conflicto hasta que la experiencia de ambas haya sido respetada.
La cuestión no es nunca el acuerdo, aunque lo parezca. La cuestión es: ¿Somos capaces de respetar nuestra experiencia mutuamente?
Cuando sentimos que la otra persona nos acepta tal y como somos, tenemos la motivación para adaptarnos el uno al otro. Adaptarse es hacerle al otro un lugar junto a nosotros; es no imponerse ni que se nos impongan.
Una vez que se llega a la adaptación, ambas partes moran juntas. El hombre y la mujer, el blanco con el negro, el rico con el pobre, los judíos con los cristianos. Aceptar nuestras diferencias es honrar la humanidad que tenemos en común, es bendecir mutua y profundamente la experiencia que compartimos.
De modo que la cola y el tronco discutirán hasta ponerse morados y ninguno de los dos ganará la discusión. Ambas experiencias son igualmente válidas. Al permitir que esto sea posible, el elefante empieza a cobrar forma. Al aceptar la validez de tu experiencia sin intentar cambiarla, sin intentar que sea algo más parecida a la mía, mi propia experiencia empezará a adquirir un mayor significado. Cuando te contemplo como a un igual y no como a alguien que precisa ser educado, reformado o determinado, el significado de nuestra relación se revela por sí mismo. Cuando se le da la bienvenida a cada parte, el todo empieza a tomar forma y resulta más fácil comprender y apreciar el significado de las partes.
Un mundo que pretende conseguir un acuerdo, encontrará conflicto y sectarismo. Un mundo que proporciona un espacio seguro a la diversidad, encontrará la unidad esencial para convertirse en entero. Frente a los opuestos tenemos dos opciones: resistirlos o abrazarlos. Si los resistimos, provocaremos un conflicto entre el yo y el otro. Si los aceptamos, los integraremos como agentes dinámicos y originaremos una transformación alquímica en el interior del yo.
(Del libro El Despertar de Paul Ferrini)
LA LEY METAFISICA DE MENTALISMO
junio 29, 2009 by LUNA
Filed under Metafísica
Si en tu mente está radicada la idea de que los accidentes nos acechan a cada paso; si crees que “los achaques de la vejez” son inevitables; si estás convencido de tu mala o buena suerte; lo que quiera que tú esperes normalmente, para bien o para mal, esa es la condición que verás manifestarse en tu vida y en todo lo que haces. Ese es el por qué de lo que te ocurre.
No se está jamás consciente de las ideas que llenan nuestra mente. Ellas se van formando de acuerdo con lo que nos enseñan, o lo que oímos decir. Como casi todo el mundo ignora las leyes que gobiernan la vida, leyes llamadas “de la Creación”, casi todos pasamos nuestra vida fabricándonos condiciones contrarias, adversas; viendo tornarse malo aquello que prometía ser tan bueno; tanteando a ciegas, sin brújula, timón, ni compás; achacándole nuestros males a la vida misma y aprendiendo a fuerza de golpes y porrazos; o atribuyéndoselos a “la voluntad de Dios”.
Con lo que has leído hasta aquí, te habrás dado cuenta que el ser humano no es lo que te han hecho creer, o sea, un corcho en medio de una tempestad, llevado de aquí para allá según las olas. ¡Nada de eso! Su vida, su mundo, sus circunstancias, todo lo que él es, todo lo que le ocurre son creaciones de él mismo y de nadie más. Si su opinión es, precisamente, que él es un corcho en medio de una tempestad, pues así será. Él lo ha creído y permitido.
Nacer con libre albedrío significa haber sido creado con el derecho individual de escoger. Escoger ¿qué? El pensar negativa o positivamente. Pesimista u optimista. Pensando lo feo y lo malo –que produce lo feo y lo malo- o pensando lo bueno y bello, que produce lo bueno y bello en lo exterior e interior.
La Metafísica siempre ha enseñado que lo que pensamos a menudo pasa al subconsciente y se establece allí, actuando como reflejo. La psicología moderna, al fin, lo ha “descubierto”.
Cuando el ser humano se ve envuelto en los efectos de su ignorancia, o sea que se ha producido él mismo una calamidad, se vuelve hacia Dios y le suplica que lo libere del sufrimiento. El hombre ve que Dios le atiende a veces, y que otras veces, inexplicablemente, no lo atiende. En este último caso es cuando sus familiares lo consuelan diciéndole que “hay que resignarse ante la voluntad de Dios”. Es decir, que todos dan por sentado que la voluntad del Creador es mala. Pero al mismo tiempo, la religión enseña que Dios es nuestro Padre. Un Padre que es Todo Amor, Bondad, Misericordia. Todo Sabiduría y Eterno. ¿Estás viendo cómo no concuerdan estas dos teorías? ¿Te parece que tiene sentido común que un padre que es todo amor, e infinitamente sabio, pueda sentir y expresar mala voluntad hacia sus hijos? ¡Nosotros, padres y madres mortales, no seríamos jamás capaces de atribular a ningún hijo con los crímenes que le atribuimos a Dios! ¡Nosotros no seríamos capaces de condenar a fuego eterno a una criatura nuestra, por una falta natural de su condición mortal, y consideramos que Dios sí es capaz! Es decir, sin darnos cuenta claramente, le estamos atribuyendo a Dios una naturaleza de magnate caprichoso, vengativo, lleno de mala voluntad, pendiente de nuestra menor infracción para atestarnos castigos fuera de toda proporción!
Es natural pensar así cuando nacimos y vivimos ignorando las reglas y las leyes básicas de la vida. Ya dijimos la razón de nuestras calamidades. LAS PRODUCIMOS CON EL PENSAMIENTO. En esto somos “imagen y semejanza” del Creador, pues somos creadores. Somos creadores, cada cual, de su propia manifestación.
Ahora, ¿por qué es que Dios parece atender a veces y otras no? Ya verás. La oración es el pensamiento más puro y más alto que se puede pensar. Es polarizar la mente en el grado más altamente positivo. Son vibraciones de luz que lanzamos cuando oramos, o sea, cuando pensamos en Dios. Esas vibraciones tienen que transformar instantáneamente, en perfecto y bello, todas las condiciones oscuras que nos rodean, como cuando se lleva una lámpara a una habitación que está en penumbras. Siempre que el que esté orando piense y crea que ese Dios a quien le pide es un Padre amoroso que desea dar todo lo bueno a su hijo. En ese caso, Dios siempre “atiende”. Pero, como por lo general, la humanidad tiene la costumbre de pedir así: “Ay, Papá Dios, sácame de este apuro, que yo sé que vas a pensar que no me conviene porque tú quieres imponerme esta prueba” En otras palabras, ya negó toda posibilidad de recibirlo. Tiene más fe en ese Dios que nos enseñaron; caprichoso, vengativo, lleno de mala voluntad, que está esperando que cometamos la primera infracción para castigarnos con una crueldad satánica. Pues el que así pide no recibe sino de acuerdo con su propia imagen de Dios. Es tan sencillo como te lo digo. Ahora recuerda siempre que la voluntad de Dios para tí es el bien, la salud, la paz, la felicidad, el bienestar, todo lo bueno que Él ha creado. Recuerda siempre que Dios no es ni el juez, ni el policía, ni el verdugo, ni el tirano que te han hecho creer. La Verdad es que Él ha creado siete leyes. Siete Principios que funcionan en todo y siempre. No descansan un solo minuto. Se encargan de mantener el orden y la armonía en toda la Creación. No se necesitan policías en el espíritu. Aquel que no marcha con la ley se castiga él mismo. LO QUE PIENSAS SE MANIFIESTA, DE MANERA QUE APRENDE A PENSAR CORRECTAMENTE Y CON LA LEY PARA QUE SE MANIFIESTE TODO LO BUENO QUE DIOS QUIERE PARA TÍ.
San Pablo dijo que Dios está más cerca de nosotros que nuestros pies y nuestras manos, más aún que nuestra respiración; de manera que no hay que pedirle a gritos que nos oiga. Basta con pensar en Él para que ya comience a componerse lo que parece estar descompuesto. Él nos creó. Él nos conoce mejor de lo que nos podemos conocer. Él sabe por qué actuamos de esta o de aquella manera, y no espera que nos comportemos como santos cuando apenas estamos aprendiendo a caminar en esta vida espiritual.
Voy a rogarte que no creas nada de lo que te estoy diciendo sin primero comprobarlo. Es tu derecho divino y soberano. No hagas lo que has hecho hasta ahora, aceptar todo lo que oyes y todo lo que ves sin darte la oportunidad de juzgar entre el bien y el mal.
(Conny Méndez)
PRACTICA DE LA MEDITACION EN LA VIDA DIARIA…..
junio 21, 2009 by LUNA
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Otra forma de meditar, de entrar en el silencio, es a través de la actividad. Por su puesto, es conveniente que la persona haya practicado el silencio como lo he explicado anteriormente.
La meditación en la acción es el silencio profundo de la consciencia. Es lo que en el Taoísmo se llama wu wei (no acción): hacer sin hacer. Hacemos sin hacer cuando no es nuestro “yo” el que hace. Por ejemplo: vamos por la calle y de pronto vemos a alguien que está a punto de caerse, nos lanzamos y le ayudamos para que no se caiga. Se trata de un acto impensado, espontáneo. En este caso hemos hecho, pero no ha sido nuestro “yo” personal el que ha decidido hacer eso. Ha sido la situación que nos lo ha exigido. Igual que en otro momento saltaremos para evitar un peligro, o nos apartaremos frente a un vehículo. En nosotros existe una inteligencia que nos hace vivir.
Es esta realidad profunda que se expresa a través de cada cosa que existe, por lo tanto a través de nuestro cuerpo, de nuestra inteligencia, a través de todo.
Pero, dentro de ese funcionamiento inteligentemente automático, aparece la idea de sentirnos los autores, los poseedores, los dueños de muchas de las cosas que nos ocurren en el vivir. Nos viene una idea luminosa, y de inmediato nos posesionamos de ella y decimos ¡qué inteligente que soy! ¡Qué importante que soy, que he conseguido esto! Pues bien, esta función del “yo” personal, que está actuando siempre en muestra vida diaria, es la que debemos aprender a silenciar. Es decir, que debemos vivir muy despiertos/as muy presentes, en toda situación pero con un silencio completo de nuestra mente.
Entonces descubriremos que la vida sigue exactamente igual, que podemos seguir haciendo las mismas cosas que nos son pedidas a cada momento, por estímulos externos o internos, pero sin necesidad de atribuírnoslo a nosotros mismo, sin necesidad de juicios o comparación. Es un aprender a vivir en el silencio, en el silencio de nuestra mente,d e nuestro “yo”. Esta es la forma de aplicar la meditación y el silencio a nuestra vida activa. Cuando lo hacemos así descubrimos que estamos en movimiento en la medida en que hay movimiento; cuando éste deja de existir, porque se ha completado la acción, permanece en nosotros una quietud total, lúcida. Y, tanto en el movimiento com en su cese, en nosotros persiste una conciencia profunda de paz, de fuerza, de silencio, de presencia de Dios.
Es cuando nuestra mente está constantemente pensando al servicio de nuestro ego ciando no nos enteramos de nada de estas cosas. Pero cuando aprendemos a vivir presentes, con la mente en silencio, descubrimos permanentemente esta presencia detrás de todo. Y la acción no es obstáculo para vivir esta presencia, porque vivimos esta misma acción como expresión de la presencia, es un modo activo de la presencia. Esto es realmente vivir en meditación y en silencio, vivir en plenitud. El silencio y la plenitud son sinónimos, porque tanto uno como otra implican no apoyarse en aspectos, modos o formas de la realidad: La plenitud es un concepto que implica todas.
La característica de este vivir en silencio es que la acción es siempre nueva, espontánea. Porque no se apoya mecánicamente en el precedente, en la memoria. Es cuando mejor surgen las cosas, tanto las de nivel físico como las intelectuales. Los que practican judo, en sus niveles superiores, explican a veces cómo, en el momento en que viven la lucha en este estado interior, (que es el verdadero objetivo del Judo) ocurre algo totalmente inexplicable desde el punto de vista técnico: que se producen entonces las llaves y contrallaves más extraordinarias, algo totalmente irreproducible a voluntad. Es la genialidad, porque la acción está en ese momento dirigida por la inteligencia más grande y más creativa. Y esto ocurre en todos los aspectos de la vida.
Pero al mismo tiempo que hay esa extraordinaria eficacia, cuando la acción se termina, lo hace en todos los aspectos. Queda entonces en nosotros el silencio interior y el estado de meditación. La acción no deja residuo. En cada instante, cada acción es algo completo en sí misma. No nos quedamos pensando en lo que hemos hecho o lo que hemos dejado de hacer. No hay aquí ese eco de cosa inacabada, que es lo normal que ocurra en nuestro modo de vivir. Cada instante es una situación plena, completa, y lo es tanto en el momento de hacer como en el silencio o vacío que sigue a continuación.
Las palabras son muy pobres para describir este modo de vida, y cada uno/a debe descubrirlo por si mismo/a. Pero, de hecho, este es el paso más elevado que existe dentro de nuestra experiencia actual sobre los niveles de creatividad o capacidad transformante que existe en nosotros.
PRACTICA DE LA MEDITACION COMO EJERCICIO…
junio 21, 2009 by LUNA
Filed under Meditaciones
Elige una postura.
Efectúa unas respiraciones algo más profundas y completas de lo habitual y toma consciencia clara de ti mismo/a en los niveles físico, emocional. Constata que te encuentras en un estado tranquilidad, cordialidad y amor suave.
Pasa luego al nivel de la mente y date cuenta de que estás mirando la mente, que está aquí presente tranquila, serena, despierta, pero sin estar pendiente de ningún objeto.
Dedica un tiempo a sentir cómo se produce en ti mismo/a el automatismo natural de la respiración. Toma clara consciencia de ti misma, que estás presente y sintiendo tu propia respiración. Esto intentarlo hasta que notes una verdadera paz, cómo tu consciencia se va ahondando.
Entonces debes mantener esa consciencia de ti mismo/a, sin mirar nada, sintiendo el silencio. Las zonas principales donde se debe sentir este silencio son alrededor de la cabeza, dentro de la cabeza y dentro del pecho.
No se busca nada. Se trata simplemente de que estés presente, sin confundirte con nada, sin apoyarte en nada. En todo caso, “buscar” esa Realidad que intuyes com única. No pierdas la consciencia, manténte muy despierta.
Para salir de la práctica hazlo de manera gradual, suavemente y sin brusquedades.
Cuando consigues un grado de meditación y de silencio la recuerdas como la experiencia más satisfactoria que has tenido jamás. Y el eco de esa experiencia se mantiene, aunque luego se disuelve hasta casi perderse, por la dispersión habitual con que vivimos lo exterior. Pero, a base de hacer este trabajo con regularidad, todos los días, se va consiguiendo mantener ese punto de conciencia profunda y de paz a lo largo de todo el día, mientras hay actividad.
MEDITACIÓN SOBRE LA COMPASIÓN (enseñada por el DALAI LAMA)
junio 21, 2009 by LUNA
Filed under Meditaciones
Al generar compasión, se empieza por reconocer que no se desea el sufrimiento y que se tiene el derecho a alcanzar la felicidad. Eso es algo que puede verificarse con facilidad. Se reconoce luego que las demás personas, como uno mismo, no desean sufrir y tienen derecho a alcanzar la felicidad. Eso se convierte en la base para empezar a generar compasión.
Así pues, meditemos hoy sobre la compasión. Empecemos por visualizar a una persona que está sufriendo, a alguien que se encuentra en una situación dolorosa, muy infortunada. Durante los tres primeros minutos de la meditación, reflexionemos sobre el sufrimiento de ese individuo de forma analítica, pensemos en su intenso sufrimiento y lo infeliz de su existencia. Después tratemos de relacionarlo con nosotros mismos, pensando: “Este ser tiene la misma capacidad que yo para experimentar dolor, alegría, felicidad y sufrimiento”. A continuación, tratemos de que surja en nosotros un sentimiento natural de compasión hacia esa persona. Intentemos llegar a una conclusión, pensemos en lo fuerte que es nuestro deseo de que esa persona se vea libre de su sufrimiento. Tomemos la decisión de ayudarla a sentirse aliviada. Finalmente, concentrémonos en esa resolución y, durante los últimos minutos de la meditación, tratemos de generar un estado de compasión y de amor en nuestra mente.
(Dalai Lama)
“Cuando alguien te de en una mejilla no pongas la otra, dale una flor”
junio 20, 2009 by LUNA
Filed under Amor Incondicional
Solo podemos reconocer aquello que hemos reconocido en nosotros mismos, de esa manera aprendemos a no identificarnos con la energía de los demás llegando a un punto en que dejan de confundirnos esas emociones.
Para crear necesitamos la fuerza de la tierra, el poder de la transformación, tenemos que hacer nuestras esas emociones, sentirlas profundamente en nuestras entrañas para hacer la alquimia con nuestro corazón.
Ese es el verdadero amor aquel que no sale corriendo y coge al toro por los cuernos, aquel que se deja tocar por la vida y transforma lo que le rodea, aquel que no sale huyendo a esos lugares fuera del peligro de estar vivo.
¿Cuantas veces juzgamos y culpabilizamos al prójimo porque somos incapaces de afrontar cierta situación sin perder nuestros papeles? ¿cuantas veces vamos a salir huyendo de nosotros mismos y caer en las mismas situaciones repitiendo el mismo patrón una y otra vez? ¿ que día nos detendremos y tendremos
el valor de mirarnos a los ojos en el espejo haciéndonos cargo de lo que vemos?
El mundo está lleno de victimas, de seres que se pasan la vida pidiéndole a Dios, de seres que le culpan de
todas sus desdichas, seres que viven de la generosidad de los emperadores, lo peligroso de esta situación es identificarte con ellos, lo triste es darte la vuelta y lo maravilloso es crear de su desdicha un mundo precioso para ellos.
Y más increíble que crear un mundo precioso para ellos es volver a crearlo una y otra vez cuando te lo han destruido, al igual que hace un niño con sus castillos de arena, sin importarle que vendrá el mar y se los llevará , con la certeza que da la inmortalidad de sus ilusiones y la inocencia de sus acciones.
Unas acciones que en si mismas encierran la magia del momento y la alegría de la creación.
Unas acciones que agradecen el vacío dejado por aquellos que no se atreven a crear y prefieren juzgar que jugar.
Cuando alguien te da en la mejilla, lo natural es sentir rabia e ira, lo increíble y maravilloso es sentir amor.
Pero esto no es tan fácil sin tomar conciencia de la alquimia de nuestras emociones.
Para transformar nuestras emociones tenemos que
convertirnos en creadores de belleza, recibir esa energía que nos emiten y transformarla en oro.
Cuando recibimos la energía y nos identificamos con ella reaccionamos con esa misma energía, cuando la recibimos y tomamos conciencia podemos crear algo bello con ella.
TUS DECISIONES MARCAN TU DESTINO……
junio 20, 2009 by LUNA
Filed under Crecimiento Interior
¿Has contemplado alguna vez un árbol con detenimiento? Si reparas en la estructura de un árbol cualquiera, estarás viendo algo que por siglos ha llamado la atención de los filósofos. El símbolo del árbol ha sido usado desde siempre para representar la vida humana, la manera en que el hombre recorre el camino que va desde el nacimiento hasta la muerte.
La manera en el que el árbol va creciendo, en que va acrecentando la cantidad de sus ramas a medida que se hace más y más grande, es la perfecta representación de la forma en que transcurre la vida del hombre.
Cada rama nueva que se agrega a las que ya tiene un árbol, procede de una rama que ya existía pero tiene una orientación diferente. Cada yema hace que una rama nueva crezca en una dirección distinta de la que tenía la rama donde creció el brote. Si pensamos en las infinitas posibilidades de desarrollarse que tiene la vida de una persona, encontramos la misma estructura que existe en las ramas de un árbol.
En cada momento de tu vida, lo que pasará en el momento siguiente no está predeterminado. Estás saliendo de un edificio; te encuentras en la puerta, encarando la calle. ¿Qué dirección tomarás? ¿Irás hacia la izquierda o hacia la derecha, o cruzarás rectamente la calle hasta la acera de enfrente? Tal vez tengas perfectamente claro hacia dónde debes ir, tal vez vaciles un momento antes de tomar una dirección u otra.
Lo que hagas en una situación determinada es siempre el producto de una decisión que tú tomas. Muchas cosas influyen en esa decisión, pero, antes que nada, existen dos grandes grupos: lo que has hecho antes y lo que piensas hacer después. Lo que has vivido hasta el momento condiciona lo que harás en el momento presente.
Si estás cursando una carrera universitaria relacionada con la medicina, no es probable que te encamines hacia la Facultad de Derecho. Si el único deporte que has practicado es el baloncesto, no sería de esperar que te encamines hacia una cancha de golf. Los pasos que has dado anteriormente están condicionando en gran medida los que vas a dar después.
Pero, por otro lado, también existe un futuro. Tenemos expectativas de futuro, esperamos algo del porvenir. Esto también afecta lo que vamos a hacer. Si estás estudiando, es porque te has hecho una imagen de lo que esperas llegar a ser en el futuro: un profesional de la medicina, una persona dedicada a aliviar el dolor de los demás. Los planes que tengas para tu futuro están guiando los pasos que das en el presente. Has tomado una decisión, has dicho: esto es lo que quiero llegar a ser.
Así como en este ejemplo del estudio de una carrera, en todos los aconteceres de nuestra vida se aplica el mismo principio: siempre lo que haces es el resultado de una decisión que tú has adoptado. A veces esa decisión se produce casi instantáneamente, a veces cuesta mucho tiempo llegar a ella. Cuando nos cuesta más de lo común, es cuando nos damos cuenta de que estamos decidiendo algo. En otros casos, apenas planteada la disyuntiva entre hacer esto o lo otro, ya sabemos qué es lo que queremos hacer. Pero siempre existe la decisión y siempre eres tú el que decide.
En ocasiones dejamos que sea alguna otra persona la que tome la decisión por nosotros, pero esto es también una decisión: es la decisión de no decidir, de dejar que otro tome las riendas de tu vida. Esto puede ser necesario en ciertas ocasiones, cuando no se tiene la suficiente información sobre el tema en cuestión.
Toda decisión se basa en la información que disponemos en el momento de decidir, y toda decisión es, como máximo, tan buena como la información en la que nos basamos. Si, para un caso determinado, consideras que otra persona sabe más que tú sobre el tema, puede ser adecuado seguir el consejo de esa persona.
Nadie puede saber de todo, y por eso es conveniente dejarse asesorar por aquél que sabe más que uno. Si tienes una enfermedad y el médico que te atiende opina que es necesaria una operación, tal vez lo más adecuado sea hacerle caso.
Donde nunca hay que dejar que otro tome las decisiones que a ti te competen, es en los grandes asuntos de tu vida, como ser por ejemplo la elección de una carrera, un trabajo o un cónyugue. En estas circunstancias no vale eso de otro puede saber más que tú, sea quien sea: tus padres, hermanos, amigos o profesores. Si no dispones de la información necesaria, debes dedicar todo el tiempo que sea necesario para adquirirla.
Es la calidad de tu vida la que está en juego, y el asunto merece que te tomes todo el tiempo que precises para llegar a una decisión con la que tú, internamente, estés satisfecho. Recuerda que al único que debes rendirle cuenta es a tu propio yo interior, dado que nadie más que tú va a vivir tu vida.

