AMOR NO ES NECESIDAD……….
julio 27, 2009 by LUNA
Filed under Crecimiento Interior
Exigir amor de una forma concreta es un acto de desamor. Aunque tu amante pudiese satisfacer tus demandas, lo que muy raramente ocurre, continuarías sintiéndote infeliz. Cuando un agujero vacío se llena desde fuera, se abre otro. La necesidad es como un pozo sin fondo. No importa cuanta aceptación y aprobación recibas de las demás, porque nunca bastará. Esto se debe a que la aprobación se vuelve adictiva; cuanta más consigues, más necesitas.
La aprobación de los demás es un falso sustituto de la propia aceptación que necesitas. Sólo el amor hacia ti mismo satisface, porque con él te realizas a ti mismo. No depende de lo que nadie más diga o haga.
Imagínate, por ejemplo, que quieres hacer ejercicio cada día. Si escoges el tenis, el baloncesto, o cualquier otro deporte de equipo, la integridad de tu ejercicio dependerá de la disponibilidad de otras personas. Por eso, si tu pareja para jugar al tenis no se presenta, no podrás practicar el ejercicio que querías. Sin embargo, si te decantas por el yoga, por correr, andar o cualquier otra cosa que puedas hacer tú solo, no dependerás de nadie, sólo de tu propio compromiso. Lo mismo ocurre con la aceptación y el amor. Si te comprometes a aceptarte y a amarte cada día, te sentirás querido incluso cuando la gente no te ofrezca su aprobación o su atención. No dependerás de los demás para sentirte bien contigo mismo, y eso te permitirá ofrecerles el espacio que necesitan para albergar cualquier sentimiento que tengan hacia ti.
No es preciso que le gustes a los demás. Está bien si ocurre así, pero no deberías sentirte destrozado cuando no pase. La propia valía debe establecerse independientemente de los pensamientos y sentimientos de los demás. Eso es lo auténtico, lo sustancial. Es una reserva de fuerza emocional a la que acudir en los momentos de necesidad emocional.
Tu necesidad de recibir la atención de otra persona no tiene nada que ver con el amor. Amor es la aceptación y la alimentación que te das a ti mismo y que naturalmente extiendes a otros. Cuando te prestas la atención adecuada, tu energía y tu entusiasmo son tan abundantes que apoyas a los demás de forma natural. Les das el espacio que les permite ser ellos mismos, porque eres capaz de ser tú sin sentir la necesidad de disculparte. Tu presencia da fuerza a los demás. Las personas se sienten a gusto en presencia del amor e incómodas cuando se les exige amor y atención. Una vez que hayas aprendido a responder a tu propia llamada de amor, te resultará más fácil manejar la necesidad de tu pareja. Mirarás al niño herido que hay en su interior con compasión. Sabrás que su necesidad de amor y la tuya son la misma. No importa que tu pareja te pida tu amor de una manera poco correcta o extraña, ya que no se lo negarás. Y lo harás así porque habrás aprendido a amarte a ti mismo a través de tus necesidades y de tu dolor.
Cuantas más veces contestes a esa llamada de amor en ti mismo y en tu pareja, más fácil te resultará contestarla donde quiera que la escuches. Comprenderás que las exigencias, las manipulaciones y los tropiezos de la culpa que los demás te provocan, no son más que un camuflaje que esconde su desnudo clamor para conseguir atención y aprobación. Oyes ese clamor porque es tu propio clamor. Es el clamor de todos los niños heridos por el amor y la aceptación.
Finalmente, el amor no es una cuestión tan complicada como nosotros la hacemos. Tan pronto hallemos a una persona que nos importe tanto como nos importamos nosotros mismos, habremos encontrado la puerta. El amor incondicional de una persona hacia otra es lo que permite que Cristo se introduzca en el mundo. Cuando respondemos a la llamada del amor, ya no queda ninguna otra necesidad por satisfacer. No importa las carencias que creamos tener; cuando llega el amor, desaparecen. El amor es un disolvente universal, es el elixir de la vida, es la pregunta y la respuesta a la vez.
(Tomado del Libro «El Despertar» – Paul Ferrini)
TU GRAN OPORTUNIDAD….
julio 27, 2009 by LUNA
Filed under Metafísica
Tu problema actual es tu gran oportunidad. Tu propia mente, «el lugar secreto», como lo llamara Jesús, es la cámara del consejo donde se hacen los arreglos y se toman las decisiones para toda tu vida. Igualmente es el cuarto de diseño donde se conforman los planes de tu destino. Tu vida es tu laboratorio. El mundo es tu taller.
La única razón de que estés aquí es para que te puedas desarrollar espiritualmente, y la única manera de hacer eso es hacerle frente a los múltiples desafíos que te presenta la vida diaria y superarlos. No te desarrollas espiritualmente si te escapas de la vida y te refugias en una cueva de ermitaño o en algún retiro protegido artificialmente; por muy buenas que puedan ser tus intenciones. Tampoco creces en estatura espiritual si tratas de lograr las cosas a punta de fuerza bruta o engaño astuto. Creces en gracia y entendimiento cuando resuelves tus problemas diarios a medida que se van presentando, mediante la Práctica de la Presencia de Dios, mediante un trato honesto y sincero en todo momento, y mediante el cultivo de un verdadero sentido de humor, que siempre nos acerca más a Dios.
El meollo de la cuestión es que hay que afrontar la vida y dominarla. Las condiciones externas y las apariencias sencillamente no tienen importancia de por sí, salvo como fuente de material para crecer.
La Ley estipula que cualquier dificultad que te pueda venir cuando sea, no importa lo que fuere, tiene que ser exactamente lo que más necesitas en ese momento para permitirte dar el próximo paso hacia adelante al superarla. No es necesario que hayan males sin razón. El único infortunio verdadero, la única tragedia de verdad se da cuando sufrimos sin aprender la lección.
Sin duda, todo el mundo en algún momento ha sentido el deseo de «alejarse de todo» en busca de silencio y paz, se ha sentido identificado con el poeta cuando dice: «Para mí el sonido de las campanas vespertinas en templos antiguos.» Pero así no es la cosa. Tú no vives en un «templo antiguo», ni tampoco podrías ir a vivir a alguno ahora, si así lo decidieras. Tales pensamientos no son más que sueños sentimentales. La verdadera paz no viene de las condiciones externas, sino de lo interno. Se puede estar muerto de miedo o lleno de odio en la montaña más remota y puedes gozar de la presencia de Dios en medio del Times Square.
¡Despierta! Realiza a Dios y permítele darte la felicidad perfecta y la libertad AQUI y AHORA.
(Emmet Fox)
PADRES ADICTOS….
julio 27, 2009 by LUNA
Filed under Crecimiento Interior
Consideramos “buen padre” a aquel preocupado por el bienestar de sus hijos, que les provee todo aquello que necesitan, que les ayuda a vencer sus dificultades y a resolver sus problemas, que les cuida y contiene, etc. Pero, así como este comportamiento puede ser sinónimo de una buena paternidad, puede esconder una peligrosa -y muy corriente- adicción!
Esta reflexión surge de contemplar la situación que viven muchos padres de hijos adultos, que continúan atendiéndoles, brindándoles comodidades y recursos, resolviéndoles problemas y cubriendo sus necesidades, a pesar de no existir un problema económico, de salud, o de otra índole.
Tras un primer análisis de esta situación, los padres pueden aparecer como “víctimas” de hijos dependientes, que se niegan a abandonar la comodidad y la seguridad del hogar paterno y continúan “viviendo de sus padres”. Pero al pensarlo mejor, cabe preguntarse: ¿quién depende de quién?
Sostener una situación de “padre proveedor – hijo necesitado” cuando los hijos ya son personas adultas, muchas veces es manifestación de una hijo-dependencia: detrás del sostenimiento de la dependencia de los hijos hacia sus padres… se esconde la dependencia de los padres hacia sus hijos.
Hay padres que permiten -e incluso alientan- que sus hijos adultos sigan necesitando de ellos, porque sienten miedo de quedarse solos, de enfrentarse al “nido vacío”. Al continuar atendiéndoles y tratándoles de la misma forma que cuando eran niños o adolescentes (y en algunos casos sobredimensionando esta atención), los padres se sienten más necesitados… más “padres”. Los hijos -por su parte- se sienten más “hijos” (en cierta forma, más “niños”), al ver que sus padres están dispuestos a atenderles, cuidarles y satisfacerles diferentes necesidades. Esta prolongación de la relación “adulto-niño” les libra de enfrentar sus propios miedos, como el fracaso laboral o afectivo. Como resultado, se crea una complicidad entre ambos: los padres prefieren que sus hijos no “crezcan” y estos prefieren no “crecer”.
Una de las mayores dificultades de la paternidad es adaptarse al crecimiento de los hijos. Cuando tienen ocho, seguimos tratándolos como si tuvieran tres, cuando tienen quince como si tuvieran ocho… y cuando alcanzan los treinta como si aún tuvieran quince! Nos cuesta aceptar que han crecido. Inconscientemente, deseamos que ese hombre -o esa mujer- sigan siendo el bebé que nos requería todo el tiempo. Este deseo nos lleva a perpetuar el rol de padres proveedores y protectores.
A ello se suma una incapacidad concreta: no sabemos ser padres de un adulto. No podemos visualizar otra función que no sea “criar” a un hijo. Como consecuencia, ejercemos nuestro rol frente a hijos adultos de la misma manera que lo hacíamos cuando eran niños.
La hijo-dependencia perjudica a padres e hijos, porque les impide su natural desarrollo. Así como -eventualmente- todo hijo necesita “romper el cordón” y comenzar su propia vida, todo padre necesita que su relación de pareja evolucione, recuperar espacios de intimidad perdidos tras la llegada de los hijos y retomar proyectos personales que quedaron postergados por la crianza de los niños. Para hacer posible esta evolución, es preciso transformar el rol de padres.
La paternidad requiere una transformación continua. Cuando nuestros hijos crecen y maduran hasta convertirse en adultos, como padres debemos evolucionar para acompañar ese crecimiento. Esta evolución comienza por reconocer que tenemos frente a nosotros a una persona adulta que necesita ser tratada como tal. Como cualquier adulto, tiene derechos y responsabilidades: el derecho de gozar de privacidad, de tomar sus propias decisiones, de vivir la vida que elija vivir y la responsabilidad de asumir compromisos con él mismo y con su entorno.
Desde luego, esta evolución es gradual. No podemos -de la noche a la mañana- pasar de tratar a nuestros hijos como niños, a tratarlos como adultos. Paulatinamente, con cada nueva etapa de la vida que ellos inician, nosotros debemos adaptar la forma en que les tratamos, las exigencias que les imponemos, los espacios de libertad que les concedemos y las necesidades que les cubrimos.
Una conocida frase dice: “Una vez padre… padre para siempre.” Definitivamente, somos padres para siempre y jamás abandonaremos este rol… pero sí debemos adaptarlo. Que no recurramos a cubrir cada necesidad o a resolver cada problema que tienen nuestros hijos adultos, no nos hace menos padres. No es señal de una paternidad menos responsable, comprometida o activa, sino de una paternidad diferente: ¡una paternidad adulta!
Para ejercer una paternidad adulta, necesitamos superar la hijo-dependencia y transformar una relación dependiente en una interdependiente, en la que padres e hijos interactuemos de igual a igual, nos respetemos mutuamente, nos ayudemos unos a otros, confiemos en nuestras capacidades y nos demos el suficiente espacio para crecer como personas.
FLORES DE BACH……
julio 27, 2009 by LUNA
Filed under Medicina y Salud
¿Alguna vez ha observado a personas paralizadas por el miedo? ¿Ha escuchado a alguien remontarse a tiempos pasados donde las cosas eran mejores? ¿Se siente impaciente, tenso o deprimido? Los miedos, los traumas, la soledad, la falta de amor, la frustración, la desesperación y el resentimiento son emociones que han estado con nosotros desde tiempos inmemorables. Sin embargo, en esta época de notables avances tecnológicos, todavía tenemos que lidiar con ellas día con día. Esto no necesariamente es algo malo, pues nos ayudan en nuestro aprendizaje y superación personal. ¿Pero qué sucede cuando sufrimos estas emociones durante todos los días durante muchas semanas, meses o incluso años? ¿Cuál es el efecto que tienen en nuestra mente y en nuestro cuerpo?
La investigación del Dr. Bach
Para Edward Bach, estás cuestiones le llenaban de preocupación. Él era un médico del país de Gales, en Gran Bretaña. Después de graduarse en Londres como médico, realizó notables trabajos de investigación en bacteriología. Como médico, tenía un enorme deseo de ayudar a las personas, pero no estaba del todo convencido de la medicina que practicaba. Así que se dedicó a la búsqueda de algún método menos agresivo, más sutil, benigno y suave. Fue entonces que tuvo contacto con la Homeopatía, en la cual también se destacó como médico e investigador, recibiendo el reconocimiento de sus colegas.
Después de algunos años de practicar la medicina en Londres con mucho éxito, se encontró con un hecho curioso: algunos pacientes que tenían la misma enfermedad tenían algunas otras características similares, como su postura, su forma de hablar, sus gestos y sus expresiones. Empezó entonces a analizar a sus pacientes no sólo por sus enfermedades y síntomas, sino por sus personalidades. Por supuesto, necesitaba de un remedio para cada tipo de personalidad.
Esta investigación lo llevó a probar con sus pacientes algunos remedios basados en flores que recogió durante unas vacaciones en Gales. Obtuvo tan buenos resultados al prepararlos de forma homeopática, que decide mudarse definitivamente a Gales, para sumergirse en el desarrollo de una nueva medicina. De forma intuitiva empieza a recoger flores que percibe adecuadas para resolver los problemas de cada una de las personalidades que ha identificado.
El método que usa para preparar sus tinturas también es novedoso: en lugar de tomar los extractos de las flores y empezar a hacer diluciones, como se usa en homeopatía, simplemente recoge el rocío que ha quedado depositado en las flores por la mañana, y lo usa como tintura madre. Para su asombro, este rocío es suficientemente poderoso como para crear efectos significativos en las personas. Después experimenta sumergiendo algunos de los brotes de las flores en un frasco de cristal lleno de agua mineral y dejándolos en el sol durante algunas horas, permitiendo que el sol transmita la energía de las flores al agua mineral, la cual queda convertida en tintura.
Después de experimentar los efectos de algunas tinturas de flores consigo mismo, y luego con plantas y animales, empieza a probar sus remedios con pacientes, recetándoles remedios de acuerdo a su tipo de personalidad en lugar de a sus síntomas. Debido a los sorprendentes resultados que obtiene, decide tomar una nueva filosofía en su investigación: Para corregir una enfermedad física, es necesario primero corregir los problemas mentales y emocionales del paciente.
A pesar de que esta idea es prevaleciente en muchas filosofías y medicinas tradicionales, era completamente novedosa en su práctica y la de sus colegas. Bach pensaba que el tratamiento de las emociones y la mente son fundamentales al momento de tratar las enfermedades físicas. Al momento de corregir los problemas emocionales, los problemas físicos pueden resolverse más fácil y rápidamente, y sin riesgo de que vuelvan a presentarse. A pesar del énfasis que se la ha dado al sistema floral de Bach para resolver los problemas emocionales, no debe de olvidarse su utilidad para corregir problemas físicos.
Es así como logra reunir 38 remedios, cada uno con una aplicación específica para un tipo de personalidad, cada una con problemas mentales o emocionales. Estos 38 remedios están compuestos por 34 flores silvestres, 3 flores de cultivo y el último no es una flor, sino agua de manantial.
Así, el Dr. Bach desarrolla una nueva medicina, sutil y eficiente, pero sobre todo relacionada con uno de los campos más descuidados por la medicina tradicional: las emociones. Además, es un sistema holístico, es decir integral, pues reúne la mente y las emociones con el cuerpo del paciente.
Lo que el Dr. Bach nos ha dado es una poderosa herramienta para la salud. Basta con tomar unas gotitas de los remedios florales para que una persona pueda superar miedos, depresión, impaciencia, soledad o traumas del pasado, entre muchos otros problemas emocionales, encaminándola a resolver los problemas físicos asociados con esas emociones. Queda entonces la responsabilidad de sanarnos a nosotros mismos en todos los aspectos de nuestra persona.
VIVIENDO SIN MIEDO….
julio 27, 2009 by LUNA
Filed under Crecimiento Interior
Siento una armadura a mi alrededor que me impide acercarme a la gente. No sé de dónde proviene. ¿Cómo hacer para que desaparezca?
Todos tiene esa clase de armadura. Existen razones para ello. Primero, el niño nace absolutamente indefenso en un mundo del cual no sabe nada. Naturalmente está asustado de lo desconocido que está frente a él. Todavía no se ha olvidado de esos nueve meses de seguridad absoluta, de estar a salvo, cuando no había problemas, ni responsabilidad, ni preocupación por el mañana.
Para nosotros esos son nueve meses pero para el niño es una eternidad. Él no sabe nada sobre el calendario; no sabe nada sobre los minutos, las horas, los días, los meses. Ha vivido una eternidad en una seguridad absoluta, estando a salvo, sin ninguna responsabilidad, y entonces de pronto lo lanzan a un mundo desconocido, donde depende de los otros para todo. Es natural que se sentirá asustado. Todos son más grandes y más poderosos, y él no puede vivir sin la ayuda de otros. Sabe que es dependiente; ha perdido su independencia, su libertad. Los incidentes pequeños pueden darle una cierta probada de la realidad que va a enfrentar a futuro.
Napoleón Bonaparte fue derrotado por Nelson, pero de hecho el crédito no debería ser para Nelson. Napoleón Bonaparte fue vencido por un pequeño incidente en su niñez. Ahora, la historia no mira las cosas de esta manera, pero para mí está absolutamente claro.
Cuando tenía sólo seis meses, un gato salvaje saltó sobre él. El sirviente que lo cuidaba había ido a la casa por algo; estaba en el jardín bajo el sol de la mañana y al aire fresco, recostado, y el gato salvaje saltó sobre él. No lo lastimó; quizá sólo estaba siendo juguetón, pero para la mente del niño fue casi la muerte. Desde entonces, no estaba asustado de los tigres o de los leones; habría podido luchar con un león sin armas, sin miedo. ¿Pero un gato? Eso era otro asunto. Estaba absolutamente indefenso. Ver un gato casi lo congelaba; se volvía de nuevo un niño pequeño de seis años, sin defensa, sin capacidad de luchar. En esos ojos de niño pequeño ese gato debe haberse visto muy grande; era un gato salvaje. El gato pudo haber mirado al niño a los ojos.
Algo en su psique llegó a estar tan impresionado por el incidente que Nelson lo explotó. Nelson no se podía comparar con Napoleón, y Napoleón nunca en su vida fue derrotado; ésta fue su primera y última derrota. Él no habría sido derrotado, pero Nelson había traído setenta gatos al frente del ejército.
En el momento que Napoleón vió a esos setenta gatos salvajes su mente dejó de funcionar. Sus generales no podían entender qué había sucedido. Él ya no era el mismo gran guerrero; estaba casi congelado por el miedo, temblando.
Nunca había permitido que ninguno de sus generales organizara el ejército, pero hoy dijo, con lágrimas en sus ojos, “Soy incapaz de pensar… organicen ustedes el ejército. Estaré aquí pero soy incapaz de luchar. Algo no está bien en mí.”
Él fue relegado, pero sin Napoleón su ejército no era capaz de luchar contra Nelson, y viendo la situación de Napoleón, todos en su ejército se volvieron un poco temerosos: algo muy extraño estaba pasando.
Un niño es débil, vulnerable, inseguro. De manera autónoma empieza a crear una armadura, una protección, de formas diferentes. Por ejemplo, tiene que dormir solo. Está oscuro y está asustado, pero tiene su osito de peluche, y cree que no está solo; su amigo está con él. Verás niños arrastrando sus ositos de peluche en los aeropuertos, en las estaciones de ferrocarril. ¿Piensas que sólo es un juguete? Para ti lo es, pero para el niño es un amigo. Y un amigo cuando nadie más ayuda… en la oscuridad de la noche, a solas en la cama, aún así está con él. Él creará ositos de peluche psicológicos.
Debe recordársete que aunque un hombre adulto puede pensar que no tiene ositos de peluche, está equivocado. ¿Qué es su dios? Simplemente un osito de peluche. A partir de su miedo de la niñez, el hombre ha creado una figura paterna que sabe todo, que es todopoderoso, que está presente en todas partes; si tienes suficiente fe en él, te protegerá. Pero la misma idea de protección, la misma idea de que es necesario un protector, es infantil. Entonces aprendes a rezar; éstas son sólo piezas de tu armadura psicológica. El rezo es recordarle a dios que estás aquí, solo, en la noche.
En mi infancia siempre me preguntaba. Amaba el río que estaba cerca, a sólo dos minutos de camino desde mi casa. Cientos de personas acostumbraban darse un baño allí y siempre me preguntaba. En verano, cuando se dan un chapuzón en el río no repiten el nombre de dios. No crearán ositos de peluche psicológicos: “Hare Krishna, Hare Rama”. Pero en el frío invierno repiten, “Hare Krishna, Hare Rama”. Se dan un chapuzón rápido, repitiendo, “Hare Krishna, Hare Rama”. Yo me preguntaba, ¿la estación marca una diferencia? Solía preguntarle a mis padres, “Si éstos son devotos de ‘Hare Krishna, Hare Rama’, entonces el verano es tan bueno como el invierno”. Pero no pienso que sea dios o el rezo o la religión; ¡es simplemente el frío! Ellos están creando una armadura con el “Hare Krishna, Hare Rama”. Están desviando sus mentes. Hace demasiado frío, y se necesita una diversión… y esto ayuda. En verano no hay necesidad; simplemente olvidan todo lo que han estado haciendo durante todo el invierno.
Nuestros rezos, nuestros cánticos, nuestros mantras, nuestras escrituras, nuestros dioses, nuestros sacerdotes, son todos piezas de nuestra armadura psicológica. Es muy sutil. Un cristiano cree que será salvado… nadie más. Ahora ese es su arreglo de defensa. Todos van a caer en el infierno excepto él, porque él es cristiano. Pero cada religión cree de la misma manera que solamente ellos serán salvados.
No se trata de religión. Se trata del miedo y de ser salvado del miedo, así que es natural de una manera. Pero en cierto punto de tu madurez, la inteligencia exige que esto debería ser abandonado. Era bueno cuando eras un niño, pero un día tienes que dejar el osito de peluche, así como un día tienes que dejar a tu dios, así como un día tienes que dejar tu cristianismo, tu hinduismo. Finalmente, el día que abandonas toda tu armadura significa que has dejado de vivir a partir del miedo.
¿Y qué clase de vida puede haber a partir del miedo? Una vez que se abandona la armadura puedes vivir a partir del amor, puedes vivir de forma madura. El hombre completamente maduro no tiene miedo, ni defensa; psicológicamente está totalmente abierto y vulnerable. En un punto la armadura puede ser una necesidad, quizá lo es. Pero conforme creces, si no sólo estás envejeciendo sino también estás creciendo, creciendo en madurez, entonces empezarás a ver lo que estás cargando contigo. ¿Por qué crees en dios? Un día tienes que ver por ti mismo que no has visto a dios, no has tenido ningún contacto con dios, y creer en dios es vivir una mentira: no estás siendo sincero.
¿Qué clase de religión puede haber allí cuando no hay sinceridad, ni autenticidad? No puedes siquiera dar razones sobre tus creencias y aún así sigues aferrándote a ellas. Mira de cerca y encontrarás miedo detrás de ellas.
Una persona madura debería desconectarse de cualquier cosa que esté conectada con el miedo. Así es cómo llega la madurez. Sólo observa todos tus actos, todas tus creencias, y descubre si están basados en la realidad, en la experiencia, o basados en el miedo. Y cualquier cosa basada en el miedo tiene que ser abandonada de inmediato, sin pensarlo dos veces. Es tu armadura. Yo no puedo derretirla. Puedo simplemente mostrarte cómo puedes abandonarla.
Continuamos viviendo a partir del miedo… es por ello que seguimos envenenando todas las demás experiencias. Amamos a alguien, pero a partir del miedo se estropea, se envenena. Buscamos la verdad, pero si la búsqueda es a partir del miedo entonces no la vas a encontrar.
Hagas lo que hagas, recuerda una cosa: A partir del miedo no vas a crecer. Solamente te encogerás y morirás. El miedo está al servicio de la muerte.
Mahavira está en lo correcto: él ve la ausencia de miedo como algo fundamental en una persona que no teme. Y puedo entender lo que quiere decir por ausencia de miedo. Quiere decir abandonar toda armadura. Una persona que no teme tiene todo lo que la vida quiere darte como regalo. Ahora no hay barrera. Te lloverán regalos y todo lo que hagas tendrá una fuerza, un poder, una certeza, una tremenda sensación de autoridad.
Un hombre que vive a partir del miedo siempre está temblando por dentro. Está continuamente al borde de volverse loco porque la vida es grande y existen toda clase de miedos. Puedes hacer una
gran lista y te sorprenderá cuántos miedos están allí… ¡y sigues estando vivo! Hay infecciones por todas partes, enfermedades, peligros, secuestros, terroristas y una vida tan pequeña. Y finalmente está la muerte, que no puedes evitar. Tu vida entera se volverá oscura.
¡Abandona el miedo! El miedo fue tomado inconscientemente por ti en tu niñez; ahora abandónalo conscientemente y sé maduro. Y entonces la vida puede ser una luz que continúa profundizando mientras tú continúas creciendo.
(OSHO)
TU LUGAR EN EL MUNDO…….
julio 27, 2009 by LUNA
Filed under Crecimiento Interior
Nadie en el mundo va a darte tu lugar si Tú no lo ocupas primero. Al que elige con firmeza su papel nadie le dicta el libreto ni le señala cuando debe entrar o salir; sólo tú eres el director, guionista y protagonista de tu historia.
No importa tanto en realidad si eres un actor secundario en la obra de otros, lo esencial es que seas el actor principal en la tuya, y también el escritor tu libreto.
Es irrelevante el tiempo asignado a tu papel, siempre será el necesario para tu participación, pero cuida de no equivocarte de escenario: el tuyo es aquel en el que se juega tu suerte, no la de otro, por apasionantes que puedan parecer los libretos ajenos.
Esto tiene que ver con la elección consciente de tu libertad en todos los niveles, que te llevara siempre a negarte a la aceptación de ese papel que muchos asumen para descansar de sus obligaciones: el de víctima.
Indaga profundamente en tu interior cual es tu sino, cuales son tus talentos, cuales los lenguajes con los que ansias expresarte, y luego actúa.
No te limites a una sola forma de expresión, emprende la aventura de descubrir de cuantos modos podes llegar a los demás con tu mensaje. Cada conducta es una forma de manifestación, no te limites al desempeño de un único papel en tu vida.
Cambia, amplía tu experiencia, pruébate en cosas nuevas, ensaya algo distinto en tu casa, en tu trabajo, en tus pasatiempos, en la forma de vincularte con los demás, en el modo de amar a los que amas.
No permitas que el miedo, los prejuicios, la moda, la rutina o la presión de los demás aplaquen esa potencia creadora que habita en tu interior, exprésate y no te justifiques, no expliques, no argumentes.
Actúa, que, por cada uno que critica en voz alta, existen diez hermanos silenciosos que crecen con tu ejemplo y a quienes tu coraje impulsa a buscar en si mismos la fuerza que te anima.
Existe una verdad en ti, debe ser revelada y transformada en acción. Esa verdad se refiere a tu esencia y a las características peculiares que te identifican.
ES LA ÚNICA OPORTUNIDAD QUE TIENE EL MUNDO DE CONTAR CON ALGUIEN COMO TU…..
EL POZO DE ALQUITRAN….
julio 27, 2009 by LUNA
Filed under Reflexiones
Imagínate a ti junto a muchos otros seres humanos, en un pozo de alquitrán, cubiertos de alquitrán de la cabeza a los pies, incapaces de moverse rápidamente de un sitio a otro debido al espesor del alquitrán. A medida que se desplaza penosamente de un lugar a otro, se va acostumbrando a esta situación y, año tras año, vives tu vida de este modo junto a los demás. Al igual que la gravedad del planeta, el estorbo del alquitrán simplemente se acepta, es una realidad para todos. Este es tu estado imaginado.
De repente, pero de manera callada, se te ofrece un regalo de Dios. Se trata de una herramienta “mágica” que limpia tu cuerpo y lo mantiene limpio ¡aunque sigas en el alquitrán! Como un campo energético, repele el alquitrán a medida que avanzas en él. Aceptas el regalo y el trabajo que lo acompaña, y empiezas a aprender a usarlo. Cambias lentamente. Para los demás, estás empezando a destacarte, porque eres diferente; fresco y limpio mientras ellos se mueven a tu alrededor aún en el oscuro alquitrán. Empiezas a darte cuenta de cómo has co-creado esta situación para Ti, pero también te das cuenta de que se trata de un regalo muy personal y por lo tanto no dices nada.
Pero ¿crees que los que te rodean harán caso omiso del cambio mientras andas libremente sin que el alquitrán te toque o impida los pasos a tus pies? Verán cómo el alquitrán toca tu cuerpo y nunca lo ensucia. ¿Qué crees que sucederá? ¡Ah! ¡Fíjate! ¡ELLOS están a punto de cambiar! La primera cosa que ocurrirá es que vayas a donde vayas, siempre habrá espacio, porque te abrirán el paso. La segunda cosa que ocurrirá es que te preguntarán cómo es posible algo así. Y cuando descubran la “herramienta mágica de Dios”, cada uno de ellos empezará a usarla por sí mismo y habrá más humanos “limpios”; cada persona estará creando para sí misma personalmente, igual que lo hiciste Tú.
Mientras continúas calladamente tu vida durante un período de tiempo, ¡fíjate en lo que les sucede a los que te rodean! Más de la mitad de ellos estarán “limpios” y sin el estorbo del alquitrán. Párate y piensa en lo que realmente ha sucedido. Tú no has predicado sobre tu regalo ni has pedido a ninguna de estas personas que cambie para ti y sin embargo han cambiado. Así es como el resultado de sólo una persona… ¡crea nuevas posibilidades para muchos otros!
Cuando se cambian a ustedes mismos, es el principio del cambio alrededor de ustedes. Los humanos no pueden quedarse quietos cuando ven paz y amor emanando de ustedes. Es conciliador y está lleno de amor a la vez. Como un imán entre otros imanes, tu nueva polaridad tendrá efecto, antes o después, en el alineamiento de todos los que te rodean y tu existencia nunca será igual.
REVISANDONOS……
julio 27, 2009 by LUNA
Filed under Reflexiones
Cuando hacemos una revisión de nuestro pasado, cuando miramos nuestra vida con ojos reflexivos y nos ponemos al día con las cuentas que dejamos pendientes para después, solemos a menudo, pasar por alto los resultados de nuestras acciones. El verdadero resultado no es lo bueno o malo que hayamos obtenido, sino las lecciones que esas vivencias nos dejaron.
A veces pensamos que si no hubiera sido por esto, o por lo otro, o por lo que “me hizo” aquel…, y olvidamos que somos nosotros quienes creamos nuestra propia realidad.
Si admitimos que somos responsables, tendremos que mirar cómo estamos actuando y ver los cambios que necesitamos hacer en nuestros pensamientos, actitudes, y expectativas.
Una vez que admitimos que somos los únicos responsables de crear nuestro desorden, entonces, y sólo entonces, podemos llegar a cambiar. ¿Cómo podríamos cambiar algo si no tenemos nada que ver con eso? ¡Admitámoslo! Somos los únicos que podemos cambiar algo en nuestra propia vida.
LA FELICIDAD…………
julio 27, 2009 by LUNA
Filed under Crecimiento Interior
¿Por qué buscamos la Felicidad?
¿Has pensado alguna vez que has sido “programado” para ser infeliz y que, por lo tanto, hagas lo que hagas para obtener la felicidad, estás abocado al fracaso? Es como si introdujeras una serie de ecuaciones matemáticas en un ordenador y éste fallara cada vez que pulsas el teclado para obtener un pasaje de Shakespeare.
Si quieres ser feliz, no necesitas hacer ningún tipo de esfuerzo; ni siquiera necesitas buena voluntad o buenos deseos, sino comprender con claridad de qué manera has sido “programado” exactamente. Lo que ha ocurrido es lo siguiente: primero, tu sociedad y tu cultura te han enseñado a creer que no puedes ser feliz sin determinadas personas y determinadas cosas. Echa un vistazo a tu alrededor y por todas partes verás a personas que en realidad han construido sus vidas sobre la creencia de que sin determinadas cosas -dinero, poder, éxito, aceptación, fama, amor, amistad, espiritualidad, Dios…- no pueden ser felices. ¿Cuál es la combinación exacta en tu caso?
Una vez que te has “tragado” tu creencia, has desarrollado instintivamente un especial apego a esa persona o cosa, sin la que estabas convencido de no poder ser feliz. Luego vinieron los consabidos esfuerzos por adquirirla, aferrarte a ella una vez conseguida y eliminar toda posibilidad de perderla. Todo ello te llevó, finalmente, a una servil dependencia emocional de ella, hasta el punto de concederle el poder de hacerte estremecer al conseguirla, de angustiarte ante la posibilidad de verte privado de ella y de entristecerte en el caso de perderla efectivamente.
Detente ahora por unos momentos y contempla horrorizado la lista interminable de ataduras que te tienen preso. Piensa en cosas y personas concretas, no en abstracciones… Una vez que tu apego a ellas se hubo apoderado de ti, comenzaste a esforzarte al máximo, en cada instante de tu vida consciente, por reordenar el mundo que te rodeaba, en orden a conseguir y conservar los objetos de tu adhesión. Es ésta una agotadora tarea que apenas te deja energías para dedicarte a vivir y disfrutar plenamente de la vida. Pero, además, es una tarea imposible en un mundo que no deja de cambiar y que tú, sencillamente, no eres capaz de controlar. Por eso, en lugar de una vida de plenitud y serenidad, estás condenado a vivir una vida de frustración, ansiedad, preocupación, inseguridad, incertidumbre y tensión. Durante unos pocos y efímeros momentos, el mundo, efectivamente, cede a tus esfuerzos y se acomoda a tus deseos, y gozas entonces de una pasajera felicidad. Mejor dicho: experimentas un instante de placer, que en modo alguno constituye la felicidad, porque viene acompañado de un difuso temor a que, en cualquier momento, ese mundo de cosas y personas que con tanto esfuerzo has conseguido construir escape a tu control y te llene de frustración, que es algo que, tarde o temprano, acaba siempre por suceder.
Hay algo aquí que conviene meditar: siempre que te encuentras inquieto o temeroso, es porque puedes perder o no conseguir el objeto de tu deseo, ¿no es verdad? Y siempre que sientes celos, ¿no es porque alguien puede llevarse aquello a lo que tú estás apegado? (¿Acaso tu irritación no se debe a que alguien se interpone entre ti y lo que deseas?) Observa la paranoia que te entra cuando ves amenazado el objeto de tu adhesión o de tu afecto: no eres capaz de pensar con objetividad y toda tu visión se deforma, ¿no es así?’ Y cuando te encuentras fastidiado, ¿no es porque no has conseguido en suficiente medida lo que tú crees que puede hacerte feliz o aquello por lo que sientes apego? Y cuando estás deprimido y triste, ¿acaso no ve todo el mundo que es porque la vida no te da aquello sin lo que estás convencido de que no puedes ser feliz? Casi todas las emociones negativas que experimentas son fruto directo de un apego de este tipo.
Así pues, estás agobiado por la carga de tus ataduras… y luchando desesperadamente por alcanzar la felicidad precisamente aferrándote a dicha carga. La sola idea es verdaderamente absurda. Pero lo trágico es que ése es el único método que nos han enseñado para lograr la felicidad (un método seguro, por otra parte, para producir desasosiego, frustración y tristeza). A casi nadie le han enseñado que, para ser auténticamente feliz, una sola cosa es necesaria: desprogramarse, liberarse de esas ataduras.
Cuando uno descubre esta palmaria verdad, le aterra pensar el dolor que puede suponerle el liberarse de sus ataduras. Pero lo cierto es que no se trata de un proceso doloroso, ni mucho menos. Al contrario: liberarse de las ataduras constituye una tarea absolutamente gratificante, con tal de que el instrumento empleado para ello no sea la fuerza de voluntad ni la renuncia, sino la visión. Todo cuanto tienes que hacer es abrir los ojos y ver que, de hecho, no necesitas en absoluto eso a lo que estás tan apegado; que has sido programado y condicionado para creer que no puedes ser feliz o que no puedes vivir sin esa persona o cosa determinada. Seguramente recuerdas la angustia que experimentaste cuando perdiste a alguien o algo que era para ti de incalculable valor; probablemente estabas seguro de que nunca más volverías a ser feliz. Pero ¿qué sucedió después? Pasó el tiempo y aprendiste a arreglártelas perfectamente, ¿no es así? Aquello debería haberte hecho ver la falsedad de tu creencia, la mala pasada que estaba jugándote tu mente “programada”.
Un apego no es un hecho, es una creencia, una fantasía de tu mente, adquirida mediante una “programación”. Si esa fantasía no existiera en tu mente, no estarías apegado. Amarías las cosas y a las personas y disfrutarías de ellas; pero, al no existir la creencia, disfrutarías de ellas sin atadura de ningún tipo. ¿Existe, de hecho, otra forma de disfrutar realmente de algo? Pasa revista a todos tus apegos y ataduras, y dile a cada persona u objeto que te venga a la mente: “En realidad no estoy apegado a ti en absoluto. Tan sólo estoy engañándome a mí mismo creyendo que sin ti no puedo ser feliz”. Limítate a hacer esto con toda honradez y verás el cambio que se produce en ti: “En realidad no estoy apegado a ti en absoluto. Tan sólo estoy engañándome a mí mismo creyendo que sin ti no puedo ser feliz”.
(Anthony De Mello)
EL ANGEL PEQUEÑO……
julio 27, 2009 by LUNA
Filed under Cuentos para Reflexionar
Érase una vez un pequeño ángel que vivía en el cielo. El sabía que era Dios, sabía que era la luz y sabía que lo único que existía era el Amor.
Un día estaba caminando por el cielo y escuchó otros angelitos hablando sobre el dolor y el miedo. Les preguntó: «¿Qué es eso llamado dolor? nadie podría hacerme daño pues yo soy Dios, yo soy la luz.
Y ¿qué es eso llamado miedo? ¿A que podría yo temerle si lo único que existe es el Amor?». Los otros angelitos le dijeron: «Si, si, lo sabemos, lo sabemos, es un juego!» El angelito exclamó dando brincos de emoción: «¿Un Juego? ¡Me encantan los juegos! quiero jugar, quiero jugar».
Los otros ángeles respondieron: «Espera un minuto, no es tan fácil. Primero, tienes que bajar a la tierra y tienes que encontrar alguien que quiera jugar contigo, alguien que quiera herirte y asustarte profundamente». El angelito dijo: «¡Uy, qué maravilla! ¿Quién quiere jugar conmigo y herirme intensamente y asustarme mucho? ¿Quién me ama tanto?»
Otro angelito se acercó y dijo: «Yo juego contigo». Y el pequeño ángel preguntó «¿De veras? ¿Prometes herirme mucho y asustarme mucho? ¿Tanto me amas?» El ángel le contestó: «Si, te lo prometo, pero tú también tienes que prometerme algo: prométeme que recordarás que esto es sólo un juego»
¿Te acuerdas de esta conversación?
¿No?
¡Pero tú lo prometiste!
¡Es SóLo Un JUEGO…
y es hora de Despertar!

