LA PISCINA….
August 13, 2009 by LUNA
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Un joven que fue criado como ateo estaba entrenando para salto ornamental a nivel olímpico.
La única influencia religiosa que recibió en su vida le llego a través de un amigo cristiano.
El deportista no presto mayor atención a su amigo, aunque lo escuchaba con frecuencia cuando hablaba de ello. Una noche, fue a la piscina de la universidad a la que pertenecía. Las luces estaban todas apagadas, pero como la noche estaba clara y la luna brillaba, había suficiente luz para practicar.
El joven se subió al trampolín mas alto y cuando volvió la espalda listo para saltar a la piscina, al filo de rampa, extendió sus brazos y vio su propia sombra en la pared .
El joven quedó impresionado, ya que la sombra de su cuerpo tenia la forma exacta de una cruz. En lugar de saltar, sin saber el porque, se arrodillo y finalmente le pidió a DIOS que entrara en su vida.
Mientras el joven permanecía quieto, el personal de limpieza ingresó y encendió las luces HABÍAN VACIADO LA PISCINA PARA REPARARLA.
Esta es la prueba mas simple que DIOS existe. Si amas a Jesús y no te avergüenzas de las cosas maravillosas que ha hecho DIOS por ti, comparte este mensaje con todas las personas que puedas.
Si no toco tu corazón, simplemente bórralo , lo único malo que sucederá si no lo compartes es que perderás la oportunidad de enseñarlo a alguien que tal vez este afligido.
Recuerda que un buen amigo siempre esta cuando se le necesita, aun si no se le conoce. Porque quedarnos con los brazos cruzados, cuando el hombre mas grande del mundo murió con los brazos abiertos?….
Recuérdalo siempre….!
¡¡¡ BENDICIONES !!!
PEDIR CON UN CORAZON PURO….
August 7, 2009 by LUNA
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Un día un discípulo sentóse a la sombra de un gran árbol.
Concentróse en lo Divino, e hizole eco de sus preocupaciones. Afirmó que necesitaba un buen empleo y que sería mas feliz si encontrase mejor correspondencia para los sentimientos de amor en la familia. Afirmó que la vida le era difícil, el sufrimiento era grande y nada pasaba conforme sería conveniente para su evolución.
Afirmó que cumpliría mejor si las condiciones fueran mejoradas para que quedase mas libre.
Poco después su vida mejoró mucho: obtuvo grandes bienes materiales y una vida familiar mas feliz y tranquila. Vivó aún muchos años y cada vez que tenía un problema lo enviaba a Dios y obtenía respuesta fácil y segura desde que mostraba estar dispuesto a dar algo a cambio.
Un día murió. Constató, pasado poco tiempo, que había sido el demonio quien le había dado respuesta. —
¿Porqué me ayudaste? – le preguntó.
– Porque la voz que habló en ti fue la de la personalidad humana a la cual sirvo – le dijo el demonio.
–Pero, ¿Qué ganaste con todo eso?
– preguntó atónito el discípulo.
– Gané todo lo que dejaste de hacer por apegarte a lo superfluo –
– respondiole el demonio con una carcajada aterradora.”
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“Cuidad de pedir con un corazón puro. Buscad en el silencio, la voz interior que sabe pedir. De ese modo, la respuesta vendrá de Dios”
LO MALO ES LA AVARICIA……..
August 7, 2009 by LUNA
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Un avaro había acumulado quinientos mil dinares y se las prometía muy felices pensando en el estupendo año que iba a pasar haciendo cábalas sobre el mejor modo de invertir su dinero. Pero inesperadamente se presentó el Ángel de la Muerte para llevárselo consigo.
El hombre se puso a pedir y a suplicar, apelando a mil argumentos para que le fuera permitido vivir un poco mas, pero el Ángel se mostró inflexible.
“¡Concédeme tres días de vida, y te daré la mitad de mi fortuna!”, le suplicó el hombre. Pero el Ángel no quiso ni oír hablar de ello y comenzó a tirar de él. “¡Concédeme al menos un día, te lo ruego, y podrás tener todo lo que he ahorrado con tanto sudor y esfuerzo!”. Pero el ángel seguía impávido.
Lo único que consiguió obtener del Ángel fueron unos breves instantes para escribir apresuradamente la siguiente nota: “A quien encuentre esta nota, quienquiera que sea: si tienes lo suficiente para vivir, no malgastes tu vida acumulando fortunas.
¡VIVE!
¡Mis quinientos mil dinares no me han servido para comprar ni una sola hora de vida!”
ESTO ME PERTENECE….
August 7, 2009 by LUNA
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“ Una anciana falleció y fue llevada por los ángeles ante el Tribunal. Pero al examinar su historial, el Juez descubrió que aquella mujer no había realizado un solo acto de caridad, a excepción de cierta ocasión en que había dado una zanahoria a un mendigo famélico.
Sin embargo, es tan grande el valor de un simple acto de amor que se decretó que la mujer fuera llevada al cielo por el poder de aquella zanahoria. Se llevó la zanahoria al tribunal y le fue entregada a la mujer. En el momento en que ella tomó en su mano la zanahoria, ésta empezó a subir como si una cuerda invisible tirara de ella, llevándose consigo a la mujer hacia el cielo.
Entonces apareció un mendigo, el cual se agarró a la orla del vestido de la mujer y fue elevado junto con ella; una tercera persona se agarró al pié del mendigo y también se vio transportado. Pronto se formó una larga hilera de personas que eran llevadas al cielo por aquella zanahoria. Y, por extraño que pueda parecer, la mujer no sentía el peso de todas aquellas personas que ascendían con ella; y además, como ella no dejaba de mirar al cielo, ni siquiera las veía.
Siguieron subiendo y subiendo, hasta llegar prácticamente a las puertas del cielo. Entonces la mujer miró hacia abajo, para echar una última ojeada a la tierra, y vio toda aquella hilera de personas detrás de ella.
Aquello la indignó y, haciendo un imperioso ademán con su mano, gritó:
<<¡Fuera! ¡Fuera todos de ahí! ¡Esta zanahoria es mía!>>.
Pero, al hacer aquel imperioso gesto, soltó la zanahoria por un momento…
y se precipitó con todos hacia abajo.
Hay un solo motivo de todos los males de la Tierra:y es pensar:
¡Esto me pertenece!
(Anthony de Mello)
UNA RELACION DE CONFIANZA….
August 4, 2009 by LUNA
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Un equipo de botánicos participaba en una investigación de flores extrañas en los Alpes. En el pequeño saliente de una roca se pudo identificar un fino ejemplar, el cual podía ser alcanzado solamente por medio de una cuerda salvavidas. El trabajo era demasiado peligroso para los inexpertos botánicos, por lo tanto, llamaron a un joven pastor de ovejas que conocía muy bien la región. Le ofrecieron al chico varias monedas de oro para que se deslizara por la cuerda y tomara la extraña flor.
Aunque el chico deseaba las monedas con desesperación, temía, pues el trabajo era demasiado peligroso. Varias veces echó un vistazo sobre el precipicio, pero no podía ver la forma segura de alcanzar la flor. Además, él tendría que depositar su confianza en las manos de gente extraña que estarían sosteniendo la cuerda salvavidas.
Entonces al muchacho se le ocurrió una idea. Dejó al grupo solo por varios minutos y regresó asido de la mano de un hombre mucho mayor que él. Entonces, el joven pastor corrió con ansias hacia la orilla del precipicio y les dijo a los botánicos:
-Ahora pueden amarrar la cuerda por debajo de mis brazos. Bajaré por el cañón, siempre y cuando sea mi padre el que sostenga la cuerda.
El chico compartía con su padre una relación de confianza, y estaba dispuesto a depositar su vida en las manos de él.
De la misma manera que tus hijos confían en ti, así también debes hoy depositar toda tu confianza en tu Padre Celestial.
No trates de perfeccionar a tu hijo, sino insiste en perfeccionar tu relación con él.
Proverbios 15:30
La luz de los ojos alegra el corazón, y la buena nueva conforta los huesos.
Fuente: El libro devocionario de Dios para Padres.
LA DIFERENCIA ENTRE …..ORDINARIO Y EXTRAORDINARIO
August 4, 2009 by LUNA
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Una maestra de Oregón fue a una tienda Nordstrom para comprar un folleto de un dólar de cómo enlazar bufandas.
La empleada le dijo que los folletos se habían agotado. Cuatro semanas más tarde, la maestra revisó su correo y, para su sorpresa, observó que le habían enviado dos folletos en forma gratuita.
Este gesto la convirtió en una clienta fiel de Nordstrom, aunque el negocio no tenía lo que ella quería la primera vez que fue.
Sin embargo, esa no es toda la historia. No existe una tienda Nordstrom en la ciudad donde vive la maestra. Ella manejaba doscientos cincuenta kilómetros de ida y vuelta para comprar en ese negocio que se tomó el tiempo y la molestia de compensarla por el hecho de no tener un folleto simple y barato.
Gálatas 6:9
No nos cansemos , pues, de hacer bien, porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos.
Fuente: El libro devocionario de Dios para el centro de Trabajo.
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A veces no podemos dar a nuestros clientes o compañeros de trabajo lo que quieren con exactitud. Pero la forma de actuar para arreglar un error o una omisión puede crear tal sentido de lealtad y satisfacción que el cliente sentirá como si hubiesen cumplido con su pedido.
¿Qué recuerdan tus clientes de algún momento en que no pudiste cumplir con un pedido? ¿Solo que no pudiste proveerles de lo que querían? ¿O quizá, la forma creativa y servicial en que cambiaste la situación en positiva?
La diferencia entre lo ordinario y lo extraordinario es ese pequeño extra.
LA LECCION DE LOS GANSOS…..
August 3, 2009 by LUNA
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“El próximo otoño, cuando veas a los gansos dirigiéndose hacia el sur para el invierno, fíjate que vuelan formando una V.
Tal vez te interese saber lo que la ciencia ha descubierto acerca del porqué vuelan de esa forma.
Se ha comprobado que cuando cada pájaro bate sus alas, produce un movimiento en el aire que ayuda al pájaro que va detrás de él.
Volando en V, la bandada completa aumenta, por lo menos el 71% mas su poder que si cada pájaro volara solo.
Cada vez que un ganso sale de la formación, siente irremediablemente la resistencia del aire, se da cuenta de la dificultad de hacerlo solo y rápidamente regresa a su formación para beneficiarse del poder del compañero que va adelante.
Cuando el líder de los gansos se cansa, se pasa a uno de los puestos de atrás y otro ganso ocupa su lugar. Los gansos que van detrás, graznan para alentar a los que van adelante a mantener la velocidad.
Finalmente, cuando un ganso se enferma o cae herido por un disparo, otros dos gansos salen de la formación y lo siguen para ayudarlo y protegerlo. Se quedan acompañándolo hasta que está nuevamente en condiciones de volar o hasta que muera y, solo entonces, los dos acompañantes vuelven a su bandada o se unen a otro grupo.”
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Sobre todo, es importante recordar que cuando los hombres y mujeres de bien se unen, solidariamente y altruístamente, por causas dignas y justas, el mundo avanza mucho mas rápidamente…
Si nos unimos todos los que vamos en la misma dirección, si todos colaboramos, si nos ocupamos de los otros, como de nosotros mismos, si nos apoyáramos y nos ayudáramos, no solo sería mas fácil para todos, sino que el logro sería seguro.
Lograríamos lo que tanto ansiamos y que depende de cada uno:
“Un Mundo Mejor”
EL ANGEL PEQUEÑO……
July 27, 2009 by LUNA
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Érase una vez un pequeño ángel que vivía en el cielo. El sabía que era Dios, sabía que era la luz y sabía que lo único que existía era el Amor.
Un día estaba caminando por el cielo y escuchó otros angelitos hablando sobre el dolor y el miedo. Les preguntó: «¿Qué es eso llamado dolor? nadie podría hacerme daño pues yo soy Dios, yo soy la luz.
Y ¿qué es eso llamado miedo? ¿A que podría yo temerle si lo único que existe es el Amor?». Los otros angelitos le dijeron: «Si, si, lo sabemos, lo sabemos, es un juego!» El angelito exclamó dando brincos de emoción: «¿Un Juego? ¡Me encantan los juegos! quiero jugar, quiero jugar».
Los otros ángeles respondieron: «Espera un minuto, no es tan fácil. Primero, tienes que bajar a la tierra y tienes que encontrar alguien que quiera jugar contigo, alguien que quiera herirte y asustarte profundamente». El angelito dijo: «¡Uy, qué maravilla! ¿Quién quiere jugar conmigo y herirme intensamente y asustarme mucho? ¿Quién me ama tanto?»
Otro angelito se acercó y dijo: «Yo juego contigo». Y el pequeño ángel preguntó «¿De veras? ¿Prometes herirme mucho y asustarme mucho? ¿Tanto me amas?» El ángel le contestó: «Si, te lo prometo, pero tú también tienes que prometerme algo: prométeme que recordarás que esto es sólo un juego»
¿Te acuerdas de esta conversación?
¿No?
¡Pero tú lo prometiste!
¡Es SóLo Un JUEGO…
y es hora de Despertar!
OPORTUNIDADES…….
July 11, 2009 by LUNA
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En una ocasion, un hombre se acerco a Buda y le escupió la cara. Sus discipulos por supuesto se enfurecieron. Ananda , el discipulo mas cercano, dijo dirigiendose a Buda:
¡ Dame permiso para recriminar a este hombre , por lo que acaba de hacer !
Buda se limpio la cara con serenidad y dijo a Ananda :
Yo hablare con el….
Juntando las manos en señal de reverencia, hablo de esta manera al hombre :
Gracias..has creado con tu actitud, una situacion para que pueda comprobar si todavía puede o no invadirme la ira…Y no puede…. Te estoy tremendamente agradecido….. Tambien has creado un contexto para Ananda, esto le permitira ver que todavia puede invadirlo la ira….¡ Muchas gracias !…..¡ Te estamos muy agradecidos !…..y queremos hacerte una invitacion…..por favor, piensa que puedes venir con nosotros cuando quieras…..
Fue una conmocion para aquel hombre, habia venido para provocar la ira en Buda y habia fracasado, aquella noche no pudo dormir, estuvo dando vueltas en la cama y no pudo conciliar el sueño, los pensamientos los perseguian continuamente, habia escupido a la cara a Buda y este habia permanecido tan sereno, tan en calma como si no hubiera sucedido nada.
A la mañana siguiente, muy temprano, volvio, se postro a los pies de Buda y dijo:
¡ Por favor ! perdoname por lo de ayer… no he podido dormir en toda la noche….
Buda …respondió :
Yo no te puedo perdonar porque para ello deberia haberme enojado y eso nunca sucedio, ha pasado todo un dia desde entonces y veo que tu no eres la misma persona que vino ayer, pero si necesitas perdon, ve con Ananda, echate a sus pies y pidele que te perdone , el lo disfrutara…
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Es inevitable pensar en las diferencias que aparecerian en esa historia si los receptores de dicha afrenta fueramos nosotros, a menudo en el transcurso del dia nos enfrentamos a situaciones ciertamente similares, que ponen a prueba nuestra forma de interpretar y entender la vida, nosotros en cambio, interpretamos afrentas ante el volante de nuestro vehiculo en un atasco, en la fila de un supermercado, o cuando esperamos de los demas aquello que jamas nos sera entregado, en contra de lo que pudieramos pensar , para un iluminado, todas estas situaciones no son mas que ……. Oportunidades…para poder a prueba su capacidad o grado de Atencion, su Concentracion y, al fin y al cabo, comprobar el grado de Consciencia con el que es vivida su propia vida, …¡ que distinta seria la nuestra de poder acceder, aunque solo fuera un instante al dia, a este nivel de Atencion……!
¿ DONDE ESTAN LAS MONEDAS ?
July 2, 2009 by LUNA
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Aunque pareciera esta historia algo extensa, pido a uds. la lean con calma y hasta el final…y luego por favor reflexionen sobre su enseñanza ….seguro les aportara mucha sabiduría a sus vidas…..gracias….
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¿Dónde están las monedas?
(Joan Garriga)
En una noche cualquiera, una persona, de la que no sabemos si es un hombre o una mujer, tuvo un sueño.
Es un sueño que todos tenemos alguna vez. Esta persona soñó que en sus manos recibía unas cuantas monedas de sus padres. No sabemos si eran muchas o pocas, si eran miles, cientos, una docena o aún menos. Tampoco sabemos de qué metal estaban hechas, si eran de oro, plata, bronce, hierro o quizá de barro.
Mientras soñaba que sus padres le entregaban estas monedas, sintió espontáneamente una sensación de calor en su pecho. Quedó invadida por un alborozo sereno y alegre. Estaba contenta, se llenó de ternura y durmió plácidamente el resto de la noche.
Cuando despertó a la mañana siguiente, la sensación de placidez y satisfacción persistía. Entonces, decidió caminar hacia la casa de sus padres. Y, cuando llegó, mirándolos a los ojos, les dijo:
«Esta noche habéis venido en sueños y me habéis dado unas cuantas monedas en mis manos. No recuerdo si eran muchas o pocas. Tampoco sé de qué metal estaban hechas, si eran monedas de un metal precioso o no. Pero no importa, porque me siento plena y contenta. Y vengo a deciros gracias, son suficientes, son las monedas que necesito y las que merezco. Así que las tomo con gusto porque vienen de vosotros. Con ellas seré capaz de recorrer mi propio camino.»
Al oír esto, los padres, que como todos los padres se engrandecen a través del reconocimiento de sus hijos, se sintieron aún más grandes y generosos. En su interior sintieron que aún podían seguir dando a su hijo, porque la capacidad de recibir amplifica la grandeza y el deseo de dar. Así, dijeron: — Ya que eres tan buen hijo puedes quedarte con todas las monedas, puesto que te pertenecen. Puedes gastarlas como quieras y no es necesario que nos las devuelvas. Son tu legado, único y personal. Son para ti.
Entonces este hijo se sintió también grande y pleno. Se percibió completo y rico y pudo dejar en paz la casa de sus padres. A medida que se alejaba, sus pies se apoyaban firmes sobre la tierra y andaba con fuerza. Su cuerpo también estaba bien asentado en la tierra y ante sus ojos se abría un camino claro y un horizonte esperanzador.
Mientras recorría el camino de la vida, encontró distintas personas con las que caminaba lado a lado. Se acompañaban durante un trecho, a veces más largo o más corto, otras veces estaban con él durante toda la vida. Eran sus socios, sus amigos, parejas, vecinos, compañeros, colaboradores e incluso sus adversarios. En general, el camino resultaba sereno, gozoso, en sintonía con su espíritu y su naturaleza personal. Tampoco estaba exento de los pesares naturales que la vida impone. Era el camino de su vida.
De vez en cuando esta persona volvía la vista atrás hacia sus padres y recordaba con gratitud las monedas recibidas. Y cuando observaba el transcurso de su vida, miraba a sus hijos o recordaba todo lo conseguido en el ámbito personal, familiar, profesional, social o espiritual, aparecía la imagen de sus padres y se daba cuenta de que todo aquello había sido posible gracias a lo recibido de ellos y que con su éxito y logros les honraba. Se decía a sí mismo: «No hay mejor fertilizante que los propios orígenes», y entonces su pecho volvía a llenarse con la misma sensación expansiva que le había embargado la noche que soñó que recibía las monedas.
Sin embargo, en otra noche cualquiera, otra persona tuvo el mismo sueño, ya que tarde o temprano todos llegamos a tener este sueño.
Venían sus padres y en sus manos le entregaban unas cuantas monedas. En este caso tampoco sabemos si eran muchas o pocas, si eran miles, unos cientos, una docena o aún menos. No sabemos de qué metal estaban hechas, si de oro, plata, bronce, hierro o quizás de barro…
Al soñar que recibía en sus manos las monedas de sus padres sintió espontáneamente un pellizco de incomodidad. La persona quedó invadida por una agria inquietud, por una sensación de tormento en el pecho y un lacerante malestar. Durmió llena de agitación lo que quedaba de la noche mientras se revolvía encrespada entre las sábanas.
Al despertar, aún agitada, sentía un fastidio que parecía enfado y enojo, pero que también tenía algo de queja y resentimiento. Quizá lo que más reinaba en ella era la confusión y su cara era el rostro del sufrimiento y de la disconformidad. Llena de furia y con un ligero tinte de vergüenza, decidió caminar hacia la casa de sus padres.
Al llegar allí, mirándolos de soslayo les dijo:
«Esta noche habéis venido en sueño y me habéis dado unas cuantas monedas. No sé si eran muchas o pocas. Tampoco sé de qué material estaban hechas, si eran de un metal precioso o no. No importa, porque me siento vacía, lastimada y herida. Vengo a decirles que vuestras monedas no son buenas ni suficientes. No son las monedas que necesito ni son las que merezco ni las que me corresponden. Así que no las quiero y no las tomo, aunque procedan de ustedes y me lleguen a través vuestro. Con ellas mi camino sería demasiado pesado o demasiado triste de recorrer y no lograría ir lejos. Andaré sin vuestras monedas.»
Y los padres que, como todos los padres, empequeñecen y sufren cuando no tienen el reconocimiento de sus hijos, aún se hicieron más pequeños. Se retiraron, disminuidos y tristes, al interior de la casa. Con desazón y congoja comprendieron que todavía podían dar menos a este hijo porque ante la dificultad para tomar y recibir, la grandeza y el deseo de dar se hacen pequeñas y languidecen. Guardaron silencio, confiando en que, con el paso del tiempo y la sabiduría que trae consigo la vida, quizá se pudieran llegar a enderezar los rumbos fallidos del hijo.
Es extraño lo que ocurrió a continuación. Después de haber pronunciado estas palabras ante los padres en respuesta a su sueño, este hijo se sintió impetuosamente fuerte, más fuerte que nunca. Se trataba de una fuerza extraordinaria. Se había encarnado en él la fuerza feroz, empecinada y hercúlea que surge de la oposición a los hechos y a las personas. No era una fuerza genuina y auténtica como la que resulta del asentimiento a los hechos y que está en consonancia con los avatares de la vida, pero la fuerza era intensa.
Sin ninguna serenidad interior, aquella persona abandonó la casa de los padres diciéndose a sí misma:
Nunca más.
Impetuosamente fuerte, pero también vacía, huérfana y necesitada, aún queriéndolo y deseándolo, no lograba alcanzar la paz.
A medida que la persona se alejaba de la casa de sus padres sentía que sus pies se elevaban unos centímetros por encima de la tierra y que su cuerpo, un tanto flotante, no podía caerse por su propio peso real. Pero lo más relevante ocurría en sus ojos: los abría de una manera tan particular que parecía que miraba siempre lo mismo, un horizonte fijo y estático.
La persona desarrolló una sensibilidad especial. Así, cuando encontraba a alguien a lo largo de su camino, sobre todo si era del sexo opuesto, esta sensibilidad le hacía contemplarlo con una enorme esperanza, la que, sin darse cuenta le llevaba a preguntarse:
¿Será esta persona la que tiene la monedas que merezco, necesito y me corresponden, las monedas que no tomé de mis padres porque no supieron dármelas de la manera justa y conveniente? ¿Será esta la persona que tiene aquello que merezco?
Si la respuesta que se daba a si misma era afirmativa, resultaba fantástico. A esto, algunos lo denominan enamoramiento. En esos momentos sentía que todo era maravilloso. No obstante, cuando el enamoramiento acababa convirtiéndose en una relación y la relación duraba lo suficiente, la persona generalmente descubría que el otro no tenía lo que le faltaba, aquellas monedas que no había tomado de sus padres.
¡Qué pena!, se decía y se quejaba amargamente de su mala suerte, culpando al destino de ello.
A esto lo llaman desengaño y esta persona se sentía sometida a un tormento emocional que tomaba la forma de desesperación, desazón, crisis, turbulencia, enfado, frustración…
Por suerte, o no, en este momento podía estar esperando a un hijo y la desazón se volvía más dulce y esperanzadora, más atemperada. Entonces la pregunta volvía a su inconsciente:
«¿Será este hijo que espero, tan bienamado, quien tiene las monedas que merezco, que necesito y que me corresponden y que no tomé de mis padres porque no supieron dármelas de la manera justa y conveniente? ¿Será este ser el que tiene aquello que merezco?»
Cuando se contestaba de nuevo que sí, era maravilloso, formidable y empezaba a sentir un vínculo especial con ese hijo, un vínculo asombroso, muy estrecho, lleno de expectativas y anhelos.
Pero si pasa el tiempo suficiente la mayoría de los hijos desean tener una vida propia y saben que tienen propósitos de vida propios e independientes de sus padres. Entonces, aunque aman a sus padres y desean hacer lo mejor para ellos, la presión de tener vida propia resulta exigente, imperiosa y tan arrolladora como la sexualidad.
Así es como, de nuevo, esta persona comprende un día que tampoco su hijo tiene las monedas que necesita, merece y le corresponden. Sintiéndose más vacía, huérfana y desorientada que nunca entra en crisis y desesperación. Enferma. Ahora tiene entre 40 y 50 años, la fase media de la vida. Ahora ningún argumento la sostiene ya, ninguna razón la calma. Es su “cata-crac” y grita:
- ¡A Y U D A!
¡Hay tanta urgencia en su tono de voz! ¡Su rostro está tan desencajado! Nada la calma, nada puede sostenerla.
Y… ¿qué hace? Va al terapeuta.
El terapeuta la recibe pronto, la mira profunda y pausadamente y le dice:
Yo no tengo las monedas.
Hay dos clases de terapeutas: los que piensan que tienen las monedas y los que saben que no las tienen.
El terapeuta ha visto en sus ojos que sigue buscando las monedas en el lugar equivocado y que le encantaría equivocarse de nuevo. El terapeuta sabe que las personas quieren cambiar, pero les cuesta dar su brazo a torcer, no tanto por dignidad sino por tozudez y costumbre.
Él piensa: “Amo y respeto mejor a mis pacientes cuando puedo hacerlo con sus padres y con su realidad tal como es. Los ayudo cuando soy amigo de las monedas que les tocan, sean las que sean.”
El terapeuta añade: “Yo no tengo las monedas pero sé dónde están y podemos trabajar juntos para que también tú descubras dónde están, cómo ir hacia ellas y tomarlas.”
Entonces el terapeuta trabaja con la persona y le enseña que durante muchos años ha tenido un problema de visión, un problema óptico, un problema de perspectiva. Ha tenido dificultades para ver claramente. Sólo se trata de eso.
El terapeuta le ayuda a reenfocar y a modular su mirada, a percibir la realidad de otra manera, desde una perspectiva más clara, más centrada y más abierta a los propósitos de la vida. Una manera menos dependiente de los deseos personales del pequeño yo que trata de gobernarnos.
Un día, mientras espera a su paciente, el terapeuta piensa que está listo y que debe decirle, por fin y claramente, dónde están las monedas. Y este mismo día, como por arte de birlibirloque, llega el paciente. Tiene otro color de piel, las facciones de su rostro se han suavizado y comparte su descubrimiento:
Sé dónde están las monedas. Siguen con mis padres.Primero solloza, luego llora abiertamente. Después surge el alivio, la paz y la sensación de calor en el pecho. ¡Por fin!
Durante el trabajo terapéutico ha atravesado las purulencias de sus heridas, ha madurado en su proceso emocional y ha reenfocado su visión. Ahora se dirige de nuevo, como lo hizo hace tantos años atrás a la casa de sus padres.
Los mira a los ojos y les dice:
«Vengo a deciros que estos últimos diez, veinte o treinta años de mi vida he tenido un problema de visión, un asunto óptico. No veía claramente y lo siento. Ahora puedo ver y vengo a deciros que aquellas monedas que recibí de vosotros en sueños son las mejores monedas posibles para mi. Son suficientes y son las monedas que me corresponden. Son las monedas que merezco y las adecuadas para que pueda seguir. Vengo a daros las gracias. Las tomo con gusto porque vienen de vosotros y con ellas puedo seguir andando mi propio camino.»
Ahora los padres, que como todos los padres se engrandecen a través del reconocimiento de sus hijos, vuelven a florecer y el amor y la generosidad fluyen de nuevo con facilidad. Así el hijo ahora es plenamente hijo, porque puede tomar y recibir.
Los padres le miran sonrientes, con ternura y contestan:
«Ya que eres tan buen hijo puedes quedarte con todas las monedas, puesto que te pertenecen. Puedes gastarlas como quieras y no es necesario que nos las devuelvas. Son tu legado, único, propio y personal, para ti. Puedes tener una vida plena.»
Ahora este hijo se siente grande y pleno. Se percibe completo y rico y puede, por fin, dejar la casa de los padres con paz. A medida que se aleja siente sus pies firmes pisando el suelo con fuerza, su cuerpo también está asentado en la tierra y sus ojos miran hacia un camino claro y un horizonte esperanzador.
Resulta extraño: ha perdido esa fuerza impetuosa que se nutría del resentimiento, del victimismo o del exceso de conformidad. Ahora tiene una fuerza simple y tranquila, una fuerza natural.
Recorriendo el camino de su vida encontraba con frecuencia otras personas con las que caminaba lado a lado como acompañantes durante un trecho, a veces largo, a veces corto, a veces durante toda la vida. Socios, amigos, parejas, vecinos, compañeros, colaboradores, incluso adversarios. En general se trataba de un camino sereno, gozoso, en sintonía con su espíritu y con su naturaleza personal. Tampoco estaba exento de los pesares naturales que la vida impone. Era el camino de su vida.
Un día se acercó a la persona de la que se enamoró pensando que tenía las monedas y también le dijo:
«Durante mucho tiempo he tenido un problema de visión y ahora que veo claro te digo: Lo siento, fue demasiado lo que esperé. Fueron demasiadas expectativas y sé que esto fue una carga demasiado grande para ti y ahora lo asumo. Me doy cuenta y te libero. Así el amor que nos tuvimos puede seguir fluyendo. Gracias. Ahora tengo mis propias monedas.»
Otro día va a sus hijos y les dice:
«Podéis tomar todas las monedas de mi, porque yo soy una persona rica y completa ahora que he tomado las mías de mis padres.» Entonces los hijos se tranquilizan y se hacen pequeños respecto a él y están libres para seguir su propio camino tomando sus propias monedas.
Al final de su largo camino se sienta y mira aún más allá. Hace un repaso de la vida vivida, de lo amado y de lo sufrido, de lo construido y de lo maltrecho. A todo y a todos logra darles un buen lugar en su alma. Los acoge con dulzura y piensa:
«Todo tiene su momento en el vivir: el momento de llegar, el momento de permanecer y el momento de partir. Una mitad de la vida es para subir la montaña y gritar a los cuatro viento: “Existo”. Y la otra mitad es para el descenso hacia la luminosa nada, donde todo es desprenderse, alegrarse y celebrar. La vida tiene sus asuntos y sus ritmos sin dejar de ser el sueño que soñamos……

