LOS RETOS……

noviembre 28, 2010 by  
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Alzar los ojos ante los retos es la forma correcta de enfrentarlos.

Muchas veces, cuando una persona se enfrenta con desafíos, la tendencia es tratar de huir o tratar que otra persona lo asuma.

Eso hiere la misma dignidad del ser humano, pues el reto que vino es solamente una prueba para hacer que uno progrese y sea mejor.

Entonces, cada vez que te veas frente a frente con un problema, míralo en los ojos y charla con él.

Descubre la razón por la cual el problema vino hacia ti, trata de encontrar la forma correcta de abordarlo y actúa: a veces, hay que enfrentar y luchar; otras veces, hay que simplemente evitarlo, o bien volar sobre él.

NO HAY QUE LLENAR VACIOS…..HAY QUE HABITAR ESPACIOS…..

noviembre 28, 2010 by  
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Hay un capítulo de la vida llamado desapego.

Es la cualidad que permite establecer con las personas,con las cosas y con las etapas de la vida una relación de autonomía, de autenticidad.

El desapego se relaciona con el abandono del ansia y del deseo, que, en la filosofía oriental, son consideradas generadores de dolor y sufrimiento.

No poder desapegarse de una persona, de un hábito, de una idea, de un objeto, lleva a establecer con ellos relaciones de posesión o de sumisión.

El apego es una actitud que nos deja encadenados al pasado,mientras tanto la vida continua sucediendo.

Niñez, adolescencia, madurez, vejez. Primavera, verano, otoño, invierno. Amanecer, día, atardecer, noche. Siembra, cosecha.

Nuestra existencia será más armónica si acompañamos esos ciclos naturales. Cuando así no ocurre,la vida no fluye, sus aguas se estancan.

El apego a una relación, a una costumbre, a un espacio, a una actividad, a una idea, a una práctica, puede llegar a ser tóxico o disfuncional.

El apego traba nuestro andar por la vida, carga nuestro equipaje con lo innecesario, nos impide escoger lo necesario.

El desapego es….el arte de soltar.

PERDONAR…

febrero 24, 2010 by  
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Todo perdón supone cierta conclusión, que significa poner fin a los problemas, sanar, olvidar. Si tenemos asuntos inconclusos, cada vez que pensemos en una persona o circunstancia determinada surgirán el conflicto y la intranquilidad interiores. ¿Te enfadas automáticamente o te sientes culpable cuando piensas en ciertas personas o circunstancias? Este es un modo seguro de saber si quedan problemas no resueltos.

Hay muchas maneras de fomentar la conclusión en las relaciones: disculparse, pedir perdón, confesar o decir la verdad sobre lo que ha trascendido, o hacer una especie de penitencia. A veces, la conclusión llega simplemente mirándonos a nosotros mismos y a los demás bajo la luz de una nueva comprensión; entonces, lo que antes era molesto ya no vuelve a molestar.

Puede ser que perdonarnos a nosotros mismos y perdonar a los demás no nos exija hacer o decir algo además del proceso interior de liberación. Tal vez haya ocasiones en que pensemos:

«Necesito hablar con X para aclarar las cosas», pero la otra persona no tenga ningún interés en hablar. Para no quedarnos atascados en el pasado, lo que necesitamos hacer ha de ser templado por lo que es posible hacer. Hay veces en que es mejor no hablar. Un problema que hay que tener presente, sin embargo, es no escoger el silencio a modo de escape, para evitar afrontar la verdad con otra persona porque parece terrible, cuando la opción de hablar sinceramente es la que tiene más probabilidades de ser la curativa.

Disculparse. En muchos casos, la mejor manera de abordar a una persona a la que hemos hecho daño o hemos tratado con insensibilidad es reconocer la verdad francamente y pedirle disculpas. Algunas personas sienten alivio y acogen con gusto la oportunidad de sanar la relación. Eso no significa necesariamente que uno o la otra persona vaya a reanudar una relación activa. Pero sí quiere decir que uno comienza a descargarse de un pasado doloroso.

Disculparse puede ser muy liberador, pero sólo cuando se hace de corazón y sin expectativas. Esperar que la disculpa sea aceptada con alegría es predisponerse a enfadarse si no es así. Recordemos que, pese a las disculpas, el verdadero remordimiento y los cambios positivos de comportamiento, como dejar de hacer las cosas que provocaron la rabia, es posible que la otra persona no esté todavía preparada para perdonar o dispuesta a hacerlo. Es importante tener cuidado de no imponer la necesidad de conclusión a alguien que no la desea. También lo es no permitir que la rabia o el temor de otra persona atice el fuego de la propia culpa. No permitamos que el perdón de nosotros mismos dependa de la disposición a perdonarnos de otra persona, que quizá se aferre a la rabia porque obtiene algo que aún no está dispuesta a dejar marchar. Puede ser que le resulte demasiado terrible o doloroso dejar marchar la rabia, que tal vez en ese momento sea una parte importante de su propio proceso de curación.

Aceptemos que los demás estén donde están. Respetemos su derecho a sentir de la manera que sienten. Sólo así nos podremos perdonar a nosotros mismos. Evidentemente, podemos desear que esa persona nos perdone y reaccione de otra manera, pero limitémonos a reconocer el deseo y ya está. Cuando nos quedamos atrapados en el deseo de que otra persona cambie, nos separamos de nuestro Yo y volvemos a sentir rabia y culpa. Escribir. Otra manera útil de favorecer el proceso de conclusión es escribir una carta de disculpa o en la que simplemente se exprese la propia verdad. Puede haber muchas cosas que deseemos decir a la otra persona. Escribir es una forma muy efectiva de clarificar los pensamientos y sentimientos. Podemos hacerlo con la intención de enviar la carta, u optar por no enviarla, aunque la persona esté viva y sepamos dónde vive, si presentimos que aún no está en disposición de escuchar. Puede que nos sintamos culpables y estemos arrepentidos pero enviar la carta podría comprometer a una tercera persona, por ejemplo un hombre que le escriba una carta a otro para pedirle disculpas por haberse acostado con su mujer una vez, cuando ésta había decidido no decirle nada. Aun cuando rompamos la carta o no la enviemos nunca, el hecho de poner por escrito nuestros sentimientos y pensamientos puede hacernos avanzar mucho en el camino de la curación.

Visualización. También la visualización puede ayudar en el proceso de conclusión. Podemos tomarnos algunos minutos cada día, abrazar con cariño a esa persona dentro del corazón y pedirle perdón. Hemos de tratar de perdonarnos a nosotros mismos aunque sintamos que esa persona aún sigue enfadada.

Penitencia. Otra manera de conseguir la conclusión es la penitencia, es decir, el acto, nacido del cariño, de dar con el sincero deseo de hacer las paces. No porque sintamos que somos pecadores y creamos que el hecho de dar nos redime el pecado y nos hace merecedores de que los demás nos amen y perdonen. Ya somos dignos de amor y de perdón. La penitencia puede ser útil cuando la otra persona no está trabajando activamente en la curación.
Dar de corazón es siempre curativo, aun cuando no se obtenga respuesta de la otra persona.

Confesión. Confesarle a otra persona las cosas de las que nos sentimos culpables puede ser una parte importantísima en el proceso de perdonarnos a nosotros mismos. El quinto paso del Programa de Doce Pasos de Alcohólicos Anónimos dice: «Confesamos ante Dios, ante nosotros mismos y ante otro ser humano la naturaleza exacta de nuestros errores». Al reconocer ante otra persona nuestros errores y transgresiones, apoyamos activamente el proceso de liberación. Al hablar de las cosas acerca de las cuales nos sentimos mal con alguien amable y compasivo, nos quitamos de encima la pesada carga de la culpa. Decir toda la verdad puede ser un proceso aterrador que nos vuelve vulnerables y nos expone al rechazo. Sin embargo, el temor de hacer partícipe a otra persona de nuestra más oscura verdad suele disolverse, pues al decirla es reemplazado por el alivio. Hablar del dolor, la culpa y la vergüenza con una persona de confianza es renunciar a ser el poseedor único de esos sentimientos. Descubrimos que seguimos siendo aceptables y así creamos más espacio en el corazón para nosotros mismos.

-Robin Casarjian-

CURACION A TRAVES DE NUESTRO….

diciembre 15, 2009 by  
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…….subconsciente y emociones……..

Este es, sin duda, uno de los temas duros de la vida. A su alrededor se han creado catedrales de malentendidos y no pocas enfermedades asociadas a la necedad de continuar siendo víctimas de quienes nos han herido.

Perdonar es la experiencia de paz y comprensión que se siente en el presente. Se perdona al confrontar las reglas rígidas que uno(a) ha trazado para el comportamiento de los demás, y al enfocar la atención en las cosas buenas de la vida, no en las malas.

Perdonar no significa olvidar o negar las cosas dolorosas ocurridas. Perdonar es la poderosa afirmación de que las cosas malas no arruinarán nuestro presente, aun cuando hayan arruinado nuestro pasado.

Hay tres componentes principales que motivan la creación de largos y dolorosos resentimientos:
* Tomar la ofensa exageradamente personal
* Culpar al ofensor por nuestros sentimientos
* Crear una historia de rencor

Piensa en alguna herida personal para así darse una idea de cómo te aflige ahora. Cierra los ojos y piensa en aquel doloroso suceso por un momento.

Cuando recuerdes claramente lo ocurrido, piensa o escribe brevemente un resumen sobre aquella experiencia. Cuenta la historia de lo que pasó, en el papel o en la cabeza.

Ahora analice lo que pasa cuando piensas en ello hoy. Por ejemplo, ¿cuál es tu pensamiento más recurrente al recordar el suceso? Luego ten en cuenta cómo te sientes y fíjete cómo reacciona tu cuerpo al revivir el dolor.

Una vez consideradas yus respuestas, por favor responde a las siguientes preguntas:
1. ¿Piensas en esa dolorosa situación más de lo que piensas en las cosas buenas de la vida?
2. ¿Al pensar en ello sientes incomodidad física o alteración emocional?
3. Cuando haces memoria sobre el particular, ¿lo haces con los mismos pensamientos?
4. ¿Repites la historia una y mil veces en la cabeza?

Debe quedar claro que los rencores no son señal de enfermedad mental.Sentirse herido(a) tampoco es indicio de estupidez, debilidad o falta de autoestima. Sencillamente significa que no se está preparado(a) para afrontar las cosas de otra manera.

Sentirse herido(a) en la vida es normal pero difícil, y casi todos creamos rencores en algún momento. Sin embargo,que sean comunes no significa que sean saludables.

Por más preparación que se tenga para perdonar, hay momentos en que es útil (hasta necesario) sentirse molesto(a). Puede ser que algún límite personal haya sido violado; podemos hallarnos en peligro o haber sido maltratados.

Aun así, las situaciones que exigen reaccionar con molestia son muy pocas.Reaccionar movidos(as) por el dolor sólo ayuda cuando ello soluciona el problema.

Ceder el poder

El error más grande que se comete bajo el efecto de las sustancias estresantes es culpar de nuestra molestia a la persona que nos lastimó. Al culpar a otros por nuestros sentimientos, les cedemos el poder de controlar nuestras emociones.

Seguramente tal poder será mal usado y seguiremos heridos(as). Es alarmantemente alta la cantidad de personas que le ceden poder a aquellos que nos los quieren.

Sentirnos mal cada vez que pensamos en la persona que nos lastima se vuelve costumbre y nos hace sentir víctimas de alguien más poderoso.
Responsabilizar a las personas por sus acciones no es lo mismo que culparlas por nuestros sentimientos.

NUESTRA BUENA SALUD….

diciembre 15, 2009 by  
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……. está en nuestro buen pensamiento…………..

El ser humano está compuesto de cuatro cuerpos inferiores y otros cuerpos superiores.

Los cuerpos inferiores sirven de vehículo expresivo en el plano terrestre a nuestro Yo Real.

Ese Yo Real elige una virtud para expresar y manifestar en el plano. Cada uno de los cuerpos inferiores vibra en diferentes frecuencias. Deben vibrar en armonía para que podamos manifestar la virtud. Nuestra tarea es esa. Si no los manejamos desde cuerpos superiores se presentan conflictos entre ellos, y si alguno toma el mando el desequilibrio se ve fácilmente en el cuerpo físico, que es el de vibración más baja, y no le puede seguir el ritmo a los otros dos.

Entonces empieza la enfermedad como una forma del cuerpo físico de dar un freno a los demás cuerpos.

Si hemos dejado que uno de los cuerpos inferiores tome el mando también puede decirse que la enfermedad se produce cuando el ser -Alma- Yo Real- olvida quien es y a donde se dirige. Es un mensaje directo que nos dice no solo la forma en la que estamos desequilibrados, sino los pasos que debemos dar para volver al Yo Real y a la salud (Alice Bailey).

El cuerpo físico es el que nos permite expresarnos a través de la forma, a través de sus venas y arterias corre sangre vital.

El cuerpo etérico es el que energetiza al cuerpo físico, es una red de líneas de fuerza a través de las cuales fluye la energía cósmica o divina.

El cuerpo emocional es el que muestra la respuesta de la personalidad al deseo – el ansia de poseer o no poseer- se experimenta como todos los pares de sentimientos opuestos como amor-odio, alegría-tristeza, etc.

El cuerpo mental es el que nos permite conectar a los demás cuerpos inferiores con los superiores o espirituales

Un alto porcentaje de enfermedades se originan en el cuerpo etérico y en el emocional, ya que si apreciamos que el se rige mayoritariamente por lo emocional vemos que la enfermedad puede atribuirse a exceso de estímulos. Ej.: deseos excesivamente satisfechos o excesivamente frustrados.

Anhelos reprimidos o manifestados en exceso.

Otro porcentaje se origina en el cuerpo mental y va a aumentar a medida que la humanidad deje de lado los patrones emocionales.

Actualmente se ve un porcentaje apreciable de enfermos cuyo origen de enfermedad esta por un lado en lo emocional y por otro en lo mental. Ej.: Enfermedades psicosomáticas.

Hay que explorar el origen de la enfermedad porque volver a estar sano exige mucho trabajo y cambio personal. La receta del médico es insustituible para el cuerpo físico, pero si no arreglamos los cuerpos (emocional y mental) la enfermedad aparecerá nuevamente tal vez con otro síntoma.

NO DEPENDER DE LOS DEMAS….

diciembre 15, 2009 by  
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Uno de los objetivos (tal vez el más importante) de la superación personal es alcanzar la autonomía en todos los aspectos. La persona evolucionada es autónoma en sus opiniones en cuanto que no acepta pasivamente las opiniones de los demás. Sin rechazarlas indiscriminadamente, se toma el tiempo para analizarlas y determinar si quiere hacerlas suyas.

Al igual que en el plano mental, en el plano emocional también la persona evolucionada es autónoma en el sentido de que sus sentimientos no dependen de los demás. Ella se da cuenta de que si quiere vivir en paz no puede permitir que los demás sean la causa de que esté alegre o triste. Los sentimientos de una persona evolucionada son provocados por su propia decisión o por acontecimientos ajenos a la voluntad de una determinada persona.

Esto no quiere decir que la persona evolucionada no tenga sentimientos, lo que es un equívoco muy frecuente. Hay algunos que, al no entender bien este punto, dicen: “¡Pero no se puede vivir sin sentimientos!” Si bien es cierto que todos los sentimientos negativos que hacen enfrentarse a los individuos, como el odio y el enojo, deben ser desterrados, nada te impide disfrutar de sentimientos positivos como la alegría, la amistad y el amor.

También puedes experimentar tristeza por algo que te ha ocurrido o que le ha ocurrido a una persona querida, o por una noticia referente a la humanidad en general, como por ejemplo una guerra, una epidemia o una hambruna en alguna parte del globo. Pero el sentimiento de tristeza o dolor no debe inmovilizarte de manera que no puedas seguir adelante con tu vida a pesar de lo ocurrido.

Las personas que no han conseguido la autonomía, en el sentido que he explicado, viven dependientes de los demás, sean quienes sean: los padres, los jefes, los novios, los amigos, los esposos, tanto en el aspecto mental como el emocional. No tienen opiniones propias, o si las tienen no se animan a exteriorizarlas sin solicitar la aprobación del personaje de autoridad. Son esas personas que no se animan a hacer ninguna afirmación sin agregarle “¿No es cierto, Fulano?” Si Fulano no da su aprobación, inmediatamente retiran lo dicho.

Observa en una reunión en la oficina o en una rueda de amigos, y generalmente verás una persona que no abre la boca hasta que lo hayan hecho todas los demás, para de esa manera saber de qué lado sopla el viento antes de decir lo suyo. Esto no quiere decir que la persona evolucionada ande propalando a todos lo que piensa, sin fijarse en la ocasión ni el momento. Lo que ocurre es que, aunque no lo exprese si no lo considera conveniente, tiene su propia opinión que no depende de lo que digan los demás.

Otro aspecto en que se manifiesta la falta de autonomía es la conducta de la persona, que al fin es también una forma de expresarse. Tú te expresas a través de lo que dices y a través de lo que haces. Hay personas que están psicológicamente incapacitadas para hacer algo que piensan que no recibirá la aprobación de alguna figura de autoridad en particular o de la sociedad en general. Por ejemplo, puede ser que ya seas adulto y sin embargo no quieras hacer cosas que te parece que no tienen nada de malo, pero que no serían del agrado de tus padres.

Si sabes que a alguien podría lastimarle o molestarle algo que tú has hecho, no hace falta que vayas corriendo a contárselo. Pero si te ves en la obligación de manifestar si lo has hecho o no, y prefieres negarlo porque te da vergüenza, entonces no te has liberado de la dependencia. En tanto sientas vergüenza de algo que haces, aunque racionalmente reconozcas que no hay motivo para ello, quiere decir que sigues dependiendo de la aprobación de los demás.

Con respecto a las infelicidades de origen amoroso es donde existe más confusión sobre el tema de la autonomía. La mayoría de las personas entiende que el amor debe ser algo recíproco y que si tú amas a una persona, esa persona te debe amar a ti. Si tu amor no es correspondido, no te queda más remedio que ser la clásica víctima de amor.

Sin embargo, esto no tiene que ser necesariamente así. En primer lugar, nada te impide amar a otra persona aunque esa persona no te ame a ti o tal vez ni tenga noticia de tu existencia. En segundo lugar, si la otra persona no te devuelve tu amor, no es obligación que tengas que sentirte infeliz. Si, para amar a alguien, necesitas que esa persona te ame a ti, eso no es verdadero amor sino un sentimiento egoísta y que te hace dependiente del otro.

SUFRIMIENTO EMOCIONAL Y LIBRE ALBEDRIO……..

diciembre 9, 2009 by  
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Todos los grandes maestros espirituales de la historia nos han dejado en el fondo el mismo mensaje:

El único problema real que tenemos los seres humanos en este planeta es el sufrimiento emocional, y el sufrimiento emocional puede eliminarse.

Sea cual sea el problema que tengamos y lo que queramos conseguir, comenzar por sanar el sufrimiento emocional nos abre las puertas a mucho más de lo que podríamos imaginar desde la mente limitado por ese sufrimiento.

El ciclo de la Liberación

El hecho de usar nuestro libre albedrío y tomar la decisión de querer sanar el sufrimiento emocional implica que dejamos de culpar a otro del mismo, lo que equivale a dejar de entregar nuestro poder personal sobre el mismo a otro y asumirlo nosotros. Al tomar responsabilidad sobre nuestro poder interior, ganamos en libertad interior para elegir dejar de sufrir, si queremos, claro, aunque las ventajas son tan obvias que es difícil imaginarse por qué uno podría querer elegir otra cosa:

Al dejar de sufrir, al sanar nuestro sufrimiento, el Amor surge espontáneamente, no un Amor dependiente de algo o alguien, ni siquiera en realidad un Amor por nosotros mismos, sino un estado de Amor impersonal de sonrisa y gratitud en el pecho al universo en general y por extensión a cada uno de los seres que lo componen.

El Amor y la serenidad emocional implica claridad mental, Luz para comprender con más amplitud nuestra situación y nuestras posibilidades.

Comprender nuestras posibilidades implica ganar en Poder exterior, lo que a su vez implica libertad exterior.

Vemos así como el ciclo que se inició responsabilizándonos de nuestro poder personal y asumiendo nuestro Libre Albedrío interior, nos permite desplegar la “Trinidad Divina” del Amor, la Luz y el Poder que estaban latentes en nosotros y que nos brindan la Liberación final. Un ciclo que podemos ver desde una perspectiva mística o existencialista, según nos guste más, pero que vemos que en el fondo hablamos de lo mismo.

Más allá del sufrimiento.

El hecho que se evidencia en la práctica es que cuando una persona sana una herida emocional, lo que surge espontáneamente es una comprensión profunda, que a su vez genera un sentimiento de bienestar, de Amor impersonal, por nada ni nadie en concreto sino por el hecho mismo de estar ahí, una sonrisa tranquila en el pecho. Un estado que compatibiliza la bondad con la inteligencia y que como digo surge de manera natural en nosotros simplemente al sanar las heridas.

La vieja discusión de si “el hombre es un lobo para el hombre” o “el hombre es bueno por naturaleza” queda aclarada en uno mismo cuando experimenta este proceso:

El hombre es un “lobo para el hombre” hasta que elige sanar, por su propio beneficio, sus heridas emocionales y deja que surja su bondad y Amor naturales que son su verdadera esencia. No hacen falta mandatos ni autoridades divinas que nos informen de lo que es bueno y lo que es malo, ni fuerza de voluntad para “hacer el bien aunque nos perjudique a nosotros mismos”. Cuando más dejamos de sufrir y más entramos en el estado de comprensión, más percibimos la conexión entre nosotros y el resto del universo, y más sentimos de primera mano como lo que es armónico para le universo es armónico para nosotros y viceversa.

CURACION A TRAVES DE NUESTRO SUBSCONCIENTE Y EMOCIONES….

diciembre 9, 2009 by  
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Este es, sin duda, uno de los temas duros de la vida. A su alrededor se han creado catedrales de malentendidos y no pocas enfermedades asociadas a la necedad de continuar siendo víctimas de quienes nos han herido.

Perdonar es la experiencia de paz y comprensión que se siente en el presente. Se perdona al confrontar las reglas rígidas que uno(a) ha trazado para el comportamiento de los demás, y al enfocar la atención en las cosas buenas de la vida, no en las malas.

Perdonar no significa olvidar o negar las cosas dolorosas ocurridas. Perdonar es la poderosa afirmación de que las cosas malas no arruinarán nuestro presente, aun cuando hayan arruinado nuestro pasado.

Hay tres componentes principales que motivan la creación de largos y dolorosos resentimientos:

* Tomar la ofensa exageradamente personal…..

* Culpar al ofensor por nuestros sentimientos…..

* Crear una historia de rencor….

Piensa en alguna herida personal para así darse una idea de cómo te aflige ahora. Cierra los ojos y piensa en aquel doloroso suceso por un momento.

Cuando recuerdes claramente lo ocurrido, piensa o escribe brevemente un resumen sobre aquella experiencia. Cuenta la historia de lo que pasó, en el papel o en la cabeza.

Ahora analice lo que pasa cuando piensas en ello hoy. Por ejemplo, ¿cuál es tu pensamiento más recurrente al recordar el suceso? Luego ten en cuenta cómo te sientes y fíjete cómo reacciona tu cuerpo al revivir el dolor.

Una vez consideradas yus respuestas, por favor responde a las siguientes preguntas:

1. ¿Piensas en esa dolorosa situación más de lo que piensas en las cosas buenas de la vida?

2. ¿Al pensar en ello sientes incomodidad física o alteración emocional?

3. Cuando haces memoria sobre el particular, ¿lo haces con los mismos pensamientos?

4. ¿Repites la historia una y mil veces en la cabeza?

Debe quedar claro que los rencores no son señal de enfermedad mental.Sentirse herido(a) tampoco es indicio de estupidez, debilidad o falta de autoestima. Sencillamente significa que no se está preparado(a) para afrontar las cosas de otra manera.

Sentirse herido(a) en la vida es normal pero difícil, y casi todos creamos rencores en algún momento. Sin embargo,que sean comunes no significa que sean saludables.

Por más preparación que se tenga para perdonar, hay momentos en que es útil (hasta necesario) sentirse molesto(a). Puede ser que algún límite personal haya sido violado; podemos hallarnos en peligro o haber sido maltratados.

Aun así, las situaciones que exigen reaccionar con molestia son muy pocas.Reaccionar movidos(as) por el dolor sólo ayuda cuando ello soluciona el problema.

Ceder el poder

El error más grande que se comete bajo el efecto de las sustancias estresantes es culpar de nuestra molestia a la persona que nos lastimó. Al culpar a otros por nuestros sentimientos, les cedemos el poder de controlar nuestras emociones.

Seguramente tal poder será mal usado y seguiremos heridos(as). Es alarmantemente alta la cantidad de personas que le ceden poder a aquellos que nos los quieren.

Sentirnos mal cada vez que pensamos en la persona que nos lastima se vuelve costumbre y nos hace sentir víctimas de alguien más poderoso.

Responsabilizar a las personas por sus acciones no es lo mismo que culparlas por nuestros sentimientos.

¡¡¡ Bendiciones ¡¡¡

LA ULTIMA ATADURA…..

noviembre 30, 2009 by  
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La forma actual de vivir de la humanidad se podría describir como una serie de ataduras. Las personas se atan a sus seres queridos: su marido, su mujer o sus hijos; se atan a su casa y a su tierra, a su posición social o a su autoridad; se atan a su acumulacion de conocimiento, a su religión, a su nación o a su grupo étnico. Para la mayoría, vivir significa estar atado a algo.

Al final, nuestra ultima atadura es el ego. Es la atadura de nuestra propia vida. Todo empezó cuando olvidamos la procedencia de la vida y empezamos a pensar que era algo que podía estar perdido. Cuando este pensamiento cobró vida nos sentimos desvalidos y temerosos; empezamos a buscar algo a lo que agarrarnos en nuestro entorno material. Buscamos una forma de dar valor y sentido a nuestras vidas, y así creamos un nuevo yo y un nuevo mundo: el mundo del ego.

¿Que es el ego? El ego es energía. No es nada más que energía acumulada por nuestra forma de pensar, nuestras emociones, experiencias y creencias. Cada uno de nosotros ha creado un ego, y no resulta exagerado afirmar que ese ego es lo que mantiene y perpetua nuestro modo de vivir.

En el fondo de tu corazón fluye una oleada de deseos. Las personas ansían llegar a ser algo y se esfuerzan sin éxito por hacer realidad esos deseos, agarrándose con fuerza a la conciencia del yo. Esta conciencia es en sí misma la base del ego.

Haciendo todos los esfuerzos posibles, las personas logran todo aquello por lo que han luchado y se convierten en lo que querían ser. Entonces empiezan a sentir miedo de perder lo que han obtenido o de dejar de ser lo que son: tienen miedo de perder su posición social, su reputación, su talento, su conocimiento, su familia, riquezas, popularidad, poder y todo lo que han acumulado. Ese es un miedo muy arraigado. La pérdida de cosas materiales se presentan como un dolor insoportable.

En realidad, nuestro Yo verdadero no desea nada porque ya lo posee todo. Pero los seres humanos han perdido toda su memoria al respecto y se agarran al ego ansiando confirmar su sentido del valor y su vanidad.

Para satisfacer el ego las personas soportarán cualquier amargura. Por más humillaciones e insusltos que sufran obtendrán el poder para soportarlo. El ego tiene esta clase de fuerza y determinación feroces.

Tu ego no eres tú. Tu ego es algo que tú has creado. Una vez que hayas entendio qué es el ego, entonces te será posible descubrir tu verdadero Yo.

Antes de pensar que quieres llegar a ser algo, antes de sentir que estás seguro de algo, antes de subestimarte, antes de culparte a ti mismo, lo primero que debes hacer es valorarte correctamente.

¿De donde vienes?¿Cual es el sentido de este mundo?
Para conocerte a ti mismo debes reflexionar sobre tus actitudes y experiencias. Necesitas estudiarte profundamente a ti mismo para obtener una perspectiva clara y completa sobre lo que es tu pensamiento y cómo funciona.

Cuando te conozcas profundamente contemplaras la verdad por primera vez.

Cada uno de nosotros debe despertar y darse cuenta de que su yo inadecuado y miserable no es su Yo verdadero.

¿QUE SON LAS AFIRMACIONES ?…………..

noviembre 30, 2009 by  
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Las afirmaciones son frases positivas que tienen como propósito cambiar o modificar las creencias negativas.

Cada una de tus actitudes en la vida, forma de ver las cosas o reacciones provienen de tus creencias y formas de pensamiento. Por lo tanto según sean tus creencias de ese modo actuarás y dependiendo de tu forma de actuar o manejarte en la vida, así serán tus experiencias y acontecimientos.

Por lo tanto cambiando y modificando tus pensamientos, creencias y pautas mentales estarás cambiando tus actitudes, tus reacciones y tu forma de ver las cosas. Al cambiar también cambias tu entorno.

Las afirmaciones positivas están pensadas para ayudarte a borrar las creencias negativas y limitadoras que poseés por nuevas creencias positivas y liberadoras.

¿Cómo se trabaja con las afirmaciones positivas?

La manera de trabajar con ellas es repitiéndolas continuamente durante varios minutos varias veces al día. Es posible trabajar con una afirmación durante todo un día completo e incluso una semana si se quiere. Es necesario escoger una afirmación y trabajar con ella durante un tiempo. Es muy bueno comenzar a repetirla mentalmente al despertarse y mientras aún estés en la cama porque tu mente está en un estado de profunda relajación (estado alfa).

También es muy bueno irse a dormir repitiendo mentalmente la afirmación que hayas elegido para trabajar y dormirte repitiendo la afirmación. Otro modo de trabajo es comprar un cuaderno y escribir la afirmación con la que estás trabajando durante cinco minutos o más, esto ayuda a que esta nueva idea se vaya incorporando en tu sistema de creencias.

También puedes escribirla en un papel y colocar la afirmación con la que estás trabajando en los lugares de la casa donde más estés para que al verla te acuerdes de trabajar con ella. Si tienes un escritorio puedes colocarla sobre éste para recordarte y repetirla durante el día o también como papel tapiz en la pantalla de la computadora . Todo sirve y el ingenio personal es muy bueno para crear nuevas y diferentes maneras de trabajar con las afirmaciones que hayas elegido.

Las afirmaciones las puedes repetir en voz alta o mentalmente pero siempre con el deseo interno de que esa nueva idea o frase llegue a ser tu creencia más profunda. Cada vez que trabajes con afirmaciones debes sentir que esa afirmación ya es una realidad para ti, debés sentir la felicidad que genera ésta nueva creencia. Es necesario repetirla pero también es necesario sentirla.

Es muy importante sentir una emoción fuerte al trabajar con afirmaciones porque lo que se siente como una emoción queda registrado más rápido y mejor. De esa manera estarás ayudando a que el cambio se produzca.

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