ENTREVISTA A …..

julio 12, 2009 by  
Filed under Crecimiento Interior

Rosa María Wynn….
Traductora de Un Curso de Milagros……

El Curso está dividido en tres partes: el Texto , el Libro de Ejercicios y el Manual para el Maestro, ¿nos puede hacer un comentario sobre cada una?

El Texto es la parte filosófica por así decirlo. Es el paradigma o sistema de pensamiento que nos ofrece. El Libro de Ejercicios nos ofrece 365 lecciones que nos permiten poner en práctica, a modo vivencial, las enseñanzas del Curso. El Manual para el Maestro contiene las preguntas que con mayor probabilidad un estudiante pueda hacerse. También nos da una explicación de los términos más empleados en el Texto y en el Libro de Ejercicios.

¿Hay alguna relación entre las enseñanzas de Un Curso de Milagros y las de Jesús en el Nuevo Testamento?

Para mi es claro que son las mismas. Jesús nos dijo que perdonásemos 70 veces 7. No creo que haya querido decir que sólo perdonásemos 490 veces, sino que apunta a tener el compromiso de perdonar. También nos dijo que fuésemos perfectos tal como nuestro Padre en el Cielo lo es. El Curso reafirma nuestra perfección; aquella parte de nosotros que nunca cayó en el engaño, que nunca se olvidó de su Fuente, que es inmune a lo que es ajeno a Dios. Y nos dijo asimismo que nos amásemos los unos a los otros, y yo no conozco nada que apoye tanto las relaciones humanas como el Curso.

Según tu experiencia, ¿nos puedes decir cuál es la mejor manera de utilizar el Curso?

Lo que recomiendo es que se lea el Texto desde el principio, y que se lea despacio. Si lees una frase que no entiendes, la vuelves a leer. Si todavía no la entiendes, continua la lectura. Muchos de los conceptos que expone se repiten desde diferentes ángulos lo cual facilita su comprensión. Con respecto al Libro de Ejercicios, el mismo Curso nos dice que las lecciones hay que hacerlas desde el principio y que no se debe hacer más de una lección por día. Aunque contiene 365 lecciones, no exige que se hagan siguiendo ese ritmo. La primera vez que hice la ronda de ejercicios me tomó dos años y medio en terminarlo.
El Manual para el Maestro se puede leer en cualquier momento. Muchas personas se sienten movidas a sencillamente abrir el Curso y leer donde este abra. Esto obviamente puede ser de ayuda, pero no substituye el estudio del mismo.
Lo más importante es el deseo de querer practicar las ideas que nos ofrece.
La primera vez que ante una situación que normalmente te hubiese enfurecido, o tentado a atacar, y que siguiendo las directrices del Curso, te detienes, y eliges ver la situación de otra manera, con los ojos del amor, y ves el cambio que se produce en ti y en la otra persona envuelta, no te queda más duda de lo extraordinario que son las enseñanzas que postula. El Curso es realmente un sistema de pensamiento cuerdo, que te apoya a ser aquello para lo que fuiste creado, y que te honra al igual que honra cada cosa viviente.

¿Por qué a veces parece tan complicado?

Porque es lo opuesto en todo a la manera de pensar del mundo, del “ego”. El concepto de perdonar que nos ofrece no tiene nada que ver con la idea de perdón que conocemos. Y lo mismo se puede decir de lo que es el Amor.

El Curso habla sobre las relaciones especiales y las relaciones santas, ¿puedes explicarnos a qué se refieren estos términos?

Las relaciones son el arena del Espíritu Santo, lo cual quiere decir que es a través de las relaciones que tenemos como podemos alcanzar la salvación, la iluminación. En ellas es donde manifestamos lo que realmente pensamos o creemos. Todas las relaciones que entablamos aquí son especiales, pero se pueden volver compromisos a una relación santa. La relación santa es un convenio que establecemos con el Espíritu con respecto a una persona en nuestras vidas. Esa relación se le entrega a Él para que Él la use para Sus propósitos. Es el mayor logro de aprendizaje que podemos alcanzar. El Curso dice que no podemos ni concebir la felicidad que produce una relación santa.

En un matrimonio común y corriente, ¿es posible mantener una relación santa? ¿Cómo?

No tan solo es posible, sino que es la meta de un verdadero matrimonio. La Iglesia considera el matrimonio como un sacramento. Pero estamos tan alejados de la verdad, tan contaminados con conceptos ajenos a ésta, que son muy pocos los que ven el matrimonio como la manera de llegar a Dios. De entrada, lo que hacemos es hacer un compromiso a una relación santa, ya que nos puede tomar toda una vida lograrlo. Pero no hay nada más valioso aquí que esa meta. Aunque la relación santa no está limitada a parejas, ver una pareja que ha alcanzado ese estado de amor y de unión que es la relación santa, es el mayor altoparlante del Amor de Dios. En el Seminario yo toco este tema y la manera de cómo dar el primer paso para su consecución.

¿Cómo se pueden aplicar las enseñanzas de Un Curso de Milagros en la vida cotidiana?

La base del Curso es que justamente en la vida cotidiana es que hay que aplicar sus enseñanzas. El Curso es propiamente un sistema de pensamiento cuerdo, sano, que nos lleva a la experiencia del amor que es nuestra esencia natural. Nuestra manera habitual de pensar procede de ciertas creencias que son falsas, por ende, todo el sistema de pensamiento que normalmente empleamos es demente. La primera creencia irracional es que estamos separados de nuestra Fuente, de nuestro Creador. Y la segunda, que estamos separados los unos de los otros. Esta es la base de toda la tragedia humana. Pensamos que el dolor de otro es su dolor y que no tiene nada que ver con nosotros. No queremos ver la desgracia, el dolor y sufrimiento de otros, sin embargo, todos aquí recorremos ese mismo camino, en una medida u otra. El miedo rige el pensamiento humano, y desde ahí se toman decisiones que mantienen el ciclo de dolor y sufrimiento vigente.
El Curso apunta a que no es posible que podamos estar separados de Dios, ni unos de otros. Que nuestros errores pueden ser corregidos. Que nada que hayamos pensado, dicho o hecho que no sea de Dios puede en modo alguno mancillar o cambiar lo que en esencia somos, lo que Dios creó. No hay un poder superior a nuestro Creador, por lo tanto, Su Creación sigue siendo tal como Él la creó. Esta manera de pensar poco a poco substituye nuestro errado sistema de pensamiento, y eso conlleva un cambio en nuestro comportamiento en el diario vivir. No es posible experimentar la Presencia Divina, y no actuar desde el amor hacia nuestro prójimo. En el estado presente rigen reglas como la de ojo por ojo, y diente por diente. La venganza es la fuente de todo ataque. Y eso no puede ser la Voluntad de un Dios de Amor, ni de nosotros que somos Sus hijos. El Curso por lo tanto nos inspira a ser amorosos, a pasar por alto los errores de otros, a perdonar sus faltas tal como sabemos que El perdona las nuestras. Pero donde la magnificencia de las enseñanzas del Curso se ponen en manifiesto es a través de nuestras relaciones, y la calidad de nuestra vida diaria.

Desde el punto de vista de Un Curso de Milagros, ¿cómo debemos educar a nuestros hijos?
Muy buena pregunta. El Curso dice que la regla por la que debemos regirnos mientras estamos aquí es la Regla de Oro. Esto significa que no le hacemos a nadie lo que no nos gustaría que nos hicieran a nosotros, o nuestros hijos, o a seres que amamos. Se puede decir también que trataremos a otros como nos gustaría que nos tratasen a nosotros. Esta fue la regla maestra bajo la cual eduqué a mis hijos. Y doy fe de que no hay nada más extraordinario, pues al comprometerte a criar a tus hijos enseñándoles esta regla, ello te forza a ti a comportarte con ellos de la misma manera. Lo otro es tomar la decisión de ser paciente con ellos. La paciencia, – La ciencia de la paz-, es la mayor virtud. No hay mejor manera de mostrarle amor a nuestros hijos que ser pacientes con ellos. Y todo el amor que le damos nos será devuelto.

Un Curso de Milagros dice que la culpa no es real. ¿Podrías hablarnos de esto?
Cuando el Curso dice que la culpa no es real quiere decir que Dios no la creó. Y nada que Él no haya creado puede ser real. Nada. Por eso es que podemos limpiar todo aquello que hayamos pensado, dicho o hecho que Dios no hubiese pensado, dicho o hecho. Esa es la base del perdón. El Curso parte de la premisa que toda la locura que vivimos es el resultado de un pensamiento errado que aceptamos en nuestra mente. A partir de ahí la mente se volvió sierva del error. Pero nuestro SER, lo que Dios creó, sigue inmune a todo lo que no sea igual a su Fuente. La culpa es el sentimiento que el falso yo, o el ego como le llama el Curso, nos hace sentir cuando hemos caído en su engaño y actuado fuera de las leyes del amor. Cuando se siente culpa es indudable que se actuó sin amor hacia una de las criaturas de Dios. Como el ego lidia con la culpa es instigándote a que la veas fuera de ti. Otro es siempre culpable. Esa es la proyección.
Un Curso de Milagros te dice que cuando sientas culpa, tienes que de inmediato buscar aquello que la suscitó, e inmediatamente pedir la corrección. Por ejemplo, atacas a alguien en tu vida. Eso necesariamente te traerá culpa, pues el ataque, no importa cuanto lo quieras justificar, nunca lo está y siempre provocará culpa. Una vez puedas decir la verdad al Espíritu, que actuaste sin amor, con deseos de venganza, etc., entonces puedes entregarle esa decisión, pedir la corrección de tu mente, y El te guiará para que puedas sanar esa situación con la persona envuelta en ella. El sentimiento de culpa siempre apunta a algo que no se ha sanado en tu mente. Una vez lo entregas y lo sanas, desaparece, y también desaparecen las consecuencias que inevitablemente proceden del error. Mucha gente equivocadamente asume que Un Curso de Milagros está loco al decir que la culpa no es real. Es importante que se entienda que la razón es porque nuestro Creador no la creó. Si Él la hubiese creado no habría forma de deshacerla. Sólo lo que Dios creó existe y es real. Nada más lo es.

¿Hay algún pecado o error que no se pueda perdonar?
El Curso dice que el pecado tampoco existe, por la misma razón que no existe la culpa. Dios no lo creó. Pero es obvio que algo ocurrió que trajo la desarmonía que vivimos. El Curso lo llama un error. Y la razón que prefiere llamarlo error es porque en nuestro sistema de pensamiento se asume que un error puede ser corregido, pero la idea de pecado se ha infiltrado tan profundamente en nuestra manera de pensar que muchos creen que “sus pecados” jamás podrán ser perdonados, pues son imperdonables. Y los que se sienten culpables atacan, pues no pueden sino proyectar lo que creen se merecen. Sólo el perdón de Dios nos salva, pero ese perdón ya se nos ha concedido. El mundo que vemos es una ilusión. No es el mundo que nuestro Padre creó. Por eso es que todo aquí puede ser perdonado, pues todo es una ilusión y el perdón sólo es aplicable a las ilusiones, pues la realidad no necesita ser perdonada. No hay error que nuestro Padre no perdone. Pero tenemos que reconocer los errores que hemos cometido, y hacerlo sin miedo. Tenemos tanto terror a mirar dentro de nosotros. El ego quiere que sigas sintiéndote culpable, avergonzado, pero el Espíritu quiere que traigas todo lo que has hecho que te avergüenza, que te desvalora, y se lo confieses a Él. Todo. Es importante que no quede nada oculto, pues la ocultación de tus errores es la base de todo tu dolor. Nuestro Padre nos ama, y nos pide que nos dirijamos a Su Espíritu Santo. Es la función de Este sanar todo error en nuestras atormentadas mentes, y darnos la Paz en la que fuimos creados.

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